¿Conocéis quiénes fueron FERNANDO, JULIO, MIGUEL ANGEL Y SERVANDO? Fueron cuatro hermanos maristas que quisieron irse con los más necesitados, a un rincón de África donde había guerra y mucha pobreza. En el cole, todos los años dedicamos una semana a recor darles a ellos, a todos los maristas que dedican su vida a los que más lo necesitan y a los que marchan a ayudar a otros. Son un ejemplo para todos. Pudiendo haber vivido con mayor comodidad, prefirieron marcharse allí y aprovecharon toda su energía y su ilusión para ayu dar a personas que tenían problemas muy graves. Lo entregaron todo, y hoy en día seguimos recordando lo que hicieron y aprendiendo de su ejemplo de generosidad y sentido de familia.
Recursos
Cuento: el niño rico
Había una vez un niño listo y rico, que tenía prácticamente de todo, así que sólo le llama ba la atención los objetos más raros y curiosos. Eso fue lo que le pasó con un antiguo es pejo, y convenció a sus padres para que se lo compraran a un misterioso anciano. Cuando llegó a casa y se vio reflejado en el espejo, sintió que su cara se veía muy triste. Delante del espejo empezó a sonreír y a hacer muecas, pero su reflejo seguía siendo triste.
Extrañado, fue a comprar golosinas y volvió todo contento a verse en el espejo, pero su reflejo seguía triste. Consiguió todo tipo de juguetes y cachivaches, pero aun así no dejó de verse triste en el espejo, así que, decepcionado, lo abandonó en una esquina. “¡Vaya un espejo más birrioso! ¡es la primera vez que veo un espejo estropeado!”
Esa misma tarde salió a la calle para jugar y comprar unos juguetes, pero yendo hacia el parque, se encontró con un niño pequeño que lloraba entristecido. Lloraba tanto y le vio tan sólo, que fue a ayudarle para ver qué le pasaba. El pequeño le contó que había perdido a sus papás, y juntos se pusieron a buscarlo. Como el chico no paraba de llorar, nuestro niño gastó su dinero para comprarle unas golosinas para animarle hasta que finalmente, tras mucho caminar, terminaron encontrando a los padres del pequeño, que andaban preocupadísimos buscándole.
El niño se despidió del chiquillo y se encaminó al parque, pero al ver lo tarde que se había hecho, dio media vuelta y volvió a su casa, sin haber llegado a jugar, sin juguetes y sin dinero. Ya en casa, al llegar a su habitación, le pareció ver un brillo procedente del rincón en que abandonó el espejo. Y al mirarse, se descubrió a sí mismo radiante de alegría, ilu minando la habitación entera. Entonces comprendió el misterio de aquel espejo, el único que reflejaba la verdadera alegría de su dueño.
Y se dio cuenta de que era verdad, y de que se sentía verdaderamente feliz de haber ayu dado a aquel niño.
Y desde entonces, cuando cada mañana se mira al espejo y no ve ese brillo especial, ya sabe qué tiene que hacer para recuperarlo.
Compromiso semanal
Nos vamos a fijar en el patio, o en las horas de deporte o por las tardes si vienes al cole. Puede que haya alguien a quién preguntarle si quiere jugar contigo, con vosotros, porque muchas veces está sola, o solo.