Motivación

“La paz es un don de Dios y, al mismo tiempo, una tarea de todos (Juan Pablo II)”. Hacer de nuestro mundo un mundo mejor no puede ser una tarea individual, necesitamos ayuda, necesitamos el trabajo en equipo como sociedad a la par que un compromiso individual. 

Recurso 1: Lectura del poema de Mario Benedetti “Hagamos un trato” a la vez que escuchamos la canción de Serrat que recoge el mismo, Hagamos un Trato 

Compañera 

usted sabe 

puede contar 

conmigo 

no hasta dos 

o hasta diez 

sino contar 

conmigo 

si alguna vez 

advierte 

que la miro a los ojos 

y una veta de amor 

reconoce en los míos 

no alerte sus fusiles 

ni piense qué delirio 

a pesar de la veta 

o tal vez porque existe 

usted puede contar 

conmigo 

si otras veces 

me encuentra 

huraño sin motivo 

no piense qué flojera 

igual puede contar 

conmigo 

pero hagamos un trato 

yo quisiera contar 

con usted 

es tan lindo 

saber que usted existe 

uno se siente vivo 

y cuando digo esto 

quiero decir contar 

aunque sea hasta dos 

aunque sea hasta cinco 

no ya para que acuda 

presurosa en mi auxilio 

sino para saber 

a ciencia cierta 

que usted sabe que puede 

contar conmigo. 

Recurso 2: Vemos el video 

En Busca de La Felicidad – Si tienes un sueño ve por él 

Como podemos ver en el vídeo el niño tiene un propósito, un sueño. Si tienes un propósito, protégelo, no permitas que otras personas te impidan conseguirlo. Rodéate de aquellas que te apoyen y te ayuden. Que te inspiren en alcanzar aquello que te propones. 

Contestamos a estas preguntas: 

  • ¿Qué dificultades te encuentras para conseguir tus propósitos? 
  • ¿Cómo superar estos obstáculos? 
  • ¿Qué personas te inspiran a alcanzarlos?  

Recurso 3:  Oración de Georges Sabe desde Alepo en ayuda a los Maristas Azules  

Señor Jesús, de nuevo me levanto por la mañana, mis ojos se dirigen hacia tu pueblo, nuestro pueblo, un pueblo desamparado, un pueblo perdido, un pueblo que no sabe dónde ir. 

¿Por qué, Señor? ¿Por qué la guerra? ¿Por qué la pobreza? ¿Por qué la naturaleza se enfada? 

Señor no tengo palabras para decirte lo que estoy sintiendo. Tú sabes mucho mejor lo que vivo dentro de mí. Dame tu corazón, Señor, para abrir un poco más el mío. 

María, tú me has enseñado a irme deprisa hacia el más necesitado. Estoy en la calle, corriendo, buscando aportar un poco de calor, un poco de fuerza y sobre todo, sobre todo, un poco de cariño. 

Señor, ayúdame. Sé que en este mundo muchos tienen la mirada hacia mi pueblo, hacia mi tierra. Gracias por su solidaridad. 

Señor, hoy, el humano dentro de cada uno de nosotros va dando vida. ¿Te acuerdas, Señor, un día, un cierto Bartimeo corrió hacia Ti? Tú le invitaste a venir. Con mi amigo Bartimeo te lo repito Señor. Quiero correr hacia Ti y a través de Ti a cada persona. 

No tengo más palabras, Señor. Mi corazón se muda. Sólo Tú sabes lo que dentro de mí estoy viviendo. AMÉN. 

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