Motivación
Entramos en nuestro interior para reflexionar sobre nuestra vida y ver cuántas cosas importantes hemos hecho. Quizás la lista sea muy breve pero si preguntaras a otras personas que te rodean por lo que recuerdan de ti te darías cuenta que un gesto, un detalle han podido ser importantes y les ha hecho sentir de una manera u de otra. Los misioneros dedican su vida a ayudar a los más débiles en situaciones injustas de la vida. Nosotros también somos misioneros y nuestra misión es hacer felices a aquellas personas que nos rodean en cada momento.
Recursos
1.- Dinámica:
Cada uno de la clase piensa un “mandamiento solidario”. Los comentamos en voz alta y elegimos uno para tenerlo como compromiso de la clase durante toda la semana.
Ejemplo: Comparte con aquel que lo necesita. Comparte tu tiempo aunque estés cansado,…
2.- Evangelio: Marcos (9,30-35):
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; (…) Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Muchas veces hemos oído esta expresión que dijo Jesús, pero ¿es lo mismo que dice nuestra sociedad?
¿Qué significa para nosotros ser servidor?
3.- Texto: Reflexión personal
La gente que nos rodea quizá no recuerda exactamente lo que hicimos o dijimos, pero si recordarán cómo les hicimos sentir.
Procuremos hacerlo todo con ilusión, incluso las cosas más pequeñas porque de verdad son las que más cuentan.
Los momentos “regalados” con generosidad a los desconocidos, a los necesitados, a los amigos, a los familiares, a los compañeros de clase… son los momentos que nos harán sentir mejor de verdad.
4.- Canción “Somos misioneros”
5.- Oración:
Jesús, no tienes manos.
Tienes sólo nuestras manos para construir
un mundo donde habite la justicia.
Jesús, no tienes pies.
Tienes sólo nuestros pies para poner
en marcha la libertad y el amor.
Jesús, no tienes labios.
Tienes sólo nuestros labios para anunciar
por el mundo la Buena Noticia de los pobres.
Jesús, no tienes medios.
Tienes sólo nuestra acción para lograr
que todos los hombres y mujeres seamos hermanos.
Jesús, nosotros somos tu Evangelio,
el único Evangelio que la gente puede leer,
si nuestras vidas son acciones y palabras eficaces.
Jesús, te ofrecemos nuestra vida
nuestros deseos, esfuerzos y energías
para que tú las hagas eficaces a tu manera.