Motivación
Esta semana recordamos a los hermanos maristas que dieron su vida por amor a los demás en Bugobe, el Zaire. “Amaron hasta el final”. Compartieron todo y se entregaron ellos mismos, siguiendo el evangelio de Jesús, a los más necesitados. Los recordamos con cariño y como un ejemplo que nos ayuda a ver más allá de nuestros egoísmos.
Recursos
1.- Texto del evangelio: “Mandamiento del amor” (San Juan 15, 12-13)
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os amé. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos.
Reflexión ¿Cómo puedo cumplir con el mandamiento de Jesús en mi día a día? ¿Qué puede significar para nosotros dar la vida? Es dar lo más valioso que tenemos…
Para ello, hay que vencer nuestros egoísmos, hacer cosas por los demás aunque nos cueste… Ponemos ejemplos entre todos.
2.- Oración: Compartir.
¡Qué palabra tan hermosa,
cuando se da sin esperar nada a cambio;
cuando se está cerca del que lo necesita;
cuando lo tuyo es de todos;
cuando “lo nuestro” vale más que “ lo mío!
Querido Jesús,
enséñanos a compartir todo:
haz que nuestra vida sea dar
porque es la única forma de amar.
Expresamos en voz alta qué podemos compartir, sin olvidar que hay cosas que no cuestan dinero y que son muy importantes para los que nos rodean. (sonrisa, el tiempo…)
3.- Canción: “Puedes cambiar el mundo” Alejandro Lerner
4.- Texto: La cama de Marcelino
En una de sus visitas a los enfermos de la parroquia, Marcelino se encontró con un anciano enfermo echado en el suelo de su casa, porque era tan pobre que no tenía ni una cama. Marcelino volvió a su casa con los hermanos y pidió que buscaran una cama libre para llevársela a aquel pobre hombre.
No hay ninguna cama libre, – le respondieron.
Sin pensarlo dos veces, pidió que cogieran su cama y se la llevaran a aquel anciano.
Reflexión: ¿Harías lo mismo que Marcelino?
Piensa algo que puedas compartir hoy con alguien de tu entorno.
5.- Texto reflexión: “Donación” Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un hospital, conocí a una niña que sufría una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse, aparentemente, era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, que había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad. Había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.
El doctor le explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar sangre a su hermana.
El niño dudó un solo momento, dio un suspiro y decidió: – Sí, lo haré, si eso salva a mi hermana.
Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana. Estaba sonriente mientras le cuidaban los médicos a él también y poco a poco volvieron los colores a las mejillas de su hermana.
Entonces, la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció.
El niño miró al doctor y con voz temblorosa le preguntó: – ¿Cuándo cree que empezaré a morirme?
El niño no había entendido al doctor y pensaba que le iba a dar toda su sangre a la hermana y aún y todo se la dio.
Comentamos lo que hemos oído: ¿Qué nos parece la actitud del hermano? ¿Seríamos capaces de hacer algo semejante? ¿Por quién lo haríamos?
Damos gracias por las personas que dan su vida por los demás aunque ello les lleve a poder perder las suyas.
6.- Texto: Extractos de algunos mensajes de los hermanos de Bugobe.
El 31 de octubre recordamos que los hermanos Servando, Julio, Fernando y Miguel Ángel, fueron asesinados en un campo de refugiados del Zaire.
Testimonio de Servando
En este campo de refugiados hay unos miles de niños y niñas descalzos, mal vestidos. Para nosotros contemplar este espectáculo resulta inimaginable. Son muchas las cosas que vemos, que se guardan en nuestro interior y son muchas las preguntas que nos brotan desde dentro. Para esas preguntas no encontramos respuestas, pero lo que es cierto es que la presencia de un hermano marista en su vida es una luz de esperanza.
El Hermano Julio decía:
“Estoy muy bien, trabajando con mucha ilusión entre esta gente. A mí me toca la suerte de vivir con ellos y descubriendo cada día con ellos la presencia de Dios”.
¿Qué motivos pudieron llevar a estos hermanos a dar la vida por los demás?
¿Mereció la pena pagar un precio tan alto?