Motivación

Contemplar la Pascua de Jesús es sumergirse en la mayor de las alegrías, es dejar que el corazón resuene con un cántico de gratitud. Es reconocer que, la esperanza siempre florece y que la resurrección de Jesús es la fuente inagotable de una alegría que transforma vidas. ¡Que esta alegría pascual ilumine nuestro camino! 

Oración

Tú, Señor, eres mi alegría 

Cuando comparto y doy algo de mí 

Cuando busco el bien de los demás 

Cuando procuro buscar la reconciliación 

Tú, Señor, eres mi alegría 

Si lucho contra el mal y la mentira 

Si te busco en el buen obrar 

Si trabajo por las pequeñas cosas de cada día 

Tú, Señor, eres mi alegría 

Si ofrezco y recibo paz 

Si me pongo de tu parte en el mundo 

Si cuido la bondad de mi corazón 

Tú, Señor, eres mi alegría 

Porque no tengo miedo al qué dirán 

Porque manifiesto que soy cristiano 

Porque soy feliz de ser tu amigo 

Porque soy lo que soy gracias a Ti, Señor 

Yo creo, espero, vivo y camino en Ti y por Ti, Señor 

Amén. 

Lectura

Lectura de Jn 20, 19-31 

N: Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:  

J: Paz a vosotros. 

N: Y diciendo esto les enseñó las manos y les dijo: 

J: Recibid el Espíritu Santo, a quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados, a quienes se los retengáis les quedan retenidos. 

N: Tomás, uno de los doce, llamado “el mellizo”, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: 

Disc: Hemos visto al Señor. 

N: Pero él les contestó. 

T: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en los agujeros de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo. 

N: A los ocho días estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús estando las puertas cerradas, se puso en medio y dijo: 

J: Paz a vosotros. 

N: Luego dijo a Tomás: 

J: Trae tu dedo, aquí tienes mis manos, trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente. 

T: ¡Señor mío y Dios mío! 

J: ¿Por qué me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto. 

N: Muchos otros signos que no están en este libro hizo Jesús a la vista de sus discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo tengáis vida en su nombre. 

T: Recordad siempre la presencia de Jesús, y no os pase como a mí, pues lo tenéis que amar, creer en él y alegraros con su Paz. 

Hacemos un momento de reflexión y silencio tras la lectura y damos pie a la alegría de la Resurrección. 

Si realmente creemos que Jesús resucitó, nuestra alegría será tan grande que no la podremos disimular. 

Canción

“Somos la vida” de Jackson Gómez. 

Dinámica

Fórmula para demostrar esa alegría, «Teléfono de la esperanza o telegrama de la Resurrección»: Los niños tienen que decir al oído del compañero una frase transmitiendo su felicidad por la resurrección y después cada uno decir al grupo la frase que había escuchado. 

Imagen

¿Con quién mejor para compartir nuestra alegría? 

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad