Motivación
Todos entramos en los planes que Marcelino Champagnat tenía. Esta semana celebramos el día de San Marcelino, recordando que su sueño sigue en marcha y que siempre está a nuestro lado. Esta semana celebramos que, gracias a ese joven francés con ganas de cambiar el mundo, podemos seguir siendo agentes transformadores de la realidad.
Recurso 1: Vídeo: este vídeo resume el camino que los maristas del mundo hemos recorrido siguiendo el sueño de San Marcelino Champagnat.
El sueño de Marcelino Champagnat
Recurso 2: En especial a los más desfavorecidos – ¿Cómo estamos hoy al lado de los más desfavorecidos?
Escribía Marcelino a un hermano director: Cuide con mucho esmero a los niños pobres y a los que son más torpes e ignorantes. Manifieste mucha bondad a esta clase de niños, hágales muchas preguntas y no tema mostrarles en toda ocasión que los estima y los quiere. Los niños pobres en una clase son lo mismo que los enfermos en una familia: fuente de bendiciones y prosperidad cuando se los mira con los ojos de la fe y se los honra como a miembros sufrientes de Jesucristo. Marcelino dedicó toda su vida a los niños. (Porque comprendió que en ellos está la inocencia, la bondad que más se parece a Dios. Porque los niños nos hablan de lo que fuimos. Tienen los ojos llenos de luz, y el alma llena de sorpresas.
Cuento “Los problemillas del arca”
En el arca de Noé los animales llevaban tanto tiempo que empezaron a organizar juegos y actividades
para divertirse. Pero no tuvieron mucho cuidado, y en uno de los juegos, un pájaro carpintero terminó haciendo un agujero en el fondo del arca. El agujero empezó a crecer, y en poco tiempo comenzó a entrar muchísima agua. Uno a uno, distintos animales trataron de arreglarlo, peleándose incluso por ser los que salvaran el barco, pero ni siquiera la presa del castor pudo hacer nada. Empezaron a asustarse y pensaron que el barco se hundiría, pero entonces la abeja explicó a todos cómo ellas siempre trabajaban todas juntas y en equipo, cada una haciendo lo que mejor sabía, y todos comenzaron a organizarse y ayudarse: los pájaros tiraban todos juntos del barco hacia arriba, los elefantes y otros animales grandes llenaban sus bocas de agua para sacarla del barco, los más rápidos iban de acá para allá juntando materiales que los que construían nidos y madrigueras utilizaban para arreglar el boquete cada vez mayor.
Así, todos trabajando, consiguieron frenar un poco el hundimiento, pero no pararlo. Desesperados, siguieron buscando si faltaba algún animal por ayudar. Buscaron y buscaron, pero en el barco no había nadie más. Pero de repente, un pez se coló en el barco, y los animales se dieron cuenta de que ¡aún no habían pedido ayuda a todos los animales del mar! Pidieron al pez que buscara ayuda para salvar el barco, y acudieron peces y peces, y hasta una gran ballena que terminó por cubrir el agujero mientras el resto de los animales reparaban el barco. Y así fue como todos los animales se salvaron con la ayuda de todos.
Recurso 3: Fragmento de la carta del Hermano Francisco a todas las comunidades Maristas.
Queridos hermanos:
El sábado, 6 de junio, a las cuatro y media de la mañana, nuestro buen padre superior se durmió apaciblemente en el Señor, tras una agonía serena de tres cuartos de hora. En trance tan doloroso os invitamos a confundir vuestras lágrimas y esperanzas con las nuestras. Lloramos a un tierno padre, digno superior y fundador, sacerdote santo de María, nuestro apoyo, guía y consuelo. Tendremos un protector menos en la tierra, pero lo será más eficaz y poderosamente en el cielo, junto a María, a quien nos confió a todos al morir. Ahora nos toca recoger y seguir con esmero sus últimas y conmovedoras instrucciones, hacer que viva en cada uno de nosotros imitando las virtudes que admiramos en él y apiñarnos más que nunca alrededor de nuestra buena y tierna Madre.
Reflexión: ¿Cómo mantenemos hoy el clima de familia marista?
Aunque formada por personas ingenuas e ignorantes, la comunidad logró aprender las virtudes del que era su jefe. El amor a la oración, el recogimiento y el fervor eran admirables. El tiempo dedicado a los ejercicios de piedad parecía demasiado corto… La caridad, la unión y la paz eran admirables. No había ningún conflicto, no se oía entre nosotros una palabra que pudiera ofender o herir a nadie. Nos queríamos todos como hermanos,…, no teníamos sino un solo corazón y una sola alma. En cuanto alguno se encontraba apurado, todos los demás intentaban aliviarle. Pasábamos las horas de recreo cantando o en conversaciones ejemplares: las quejas, el desánimo o el aburrimiento eran desconocidos. Un regocijo suave, una alegría santa y una gran modestia eran las disposiciones habituales de cada uno y se veía en todas las caras. El más tierno amor y el respeto más profundo a nuestro padre y a los hermanos que nos dirigían y formaban; la obediencia más completa a sus deseos; la sencillez y la humildad: tales eran las principales virtudes que brillaban en la conducta de los novicios.
Recurso 4: Canción: Despacito Marista
Recurso 5:
Oración a San Marcelino
San Marcelino,
que a lo largo de tu vida
fuiste un hombre fiel a tus raíces,
a tu tierra,
a tu familia,
a la sociedad;
ayúdanos a convertirnos en personas útiles
a nuestra tierra y a nuestra gente.
Ilumina con tu ejemplo
nuestra sensibilidad y respuesta.
Que, como tú,
descubramos lo que nuestros familiares,
los miembros de nuestra comunidad,
nuestros vecinos y amigos, desean y necesitan.
Ayúdanos a ser decididos,
generosos en la entrega
y profundos en imaginación,
para bien de nuestro pueblo,
en fidelidad al Evangelio de Jesús.
San Marcelino, que, como tú,
sepamos ser universales en el afán
y concretos en el servicio.