Motivación 

Pascua es Vida, con mayúsculas, es reconocer que estamos llamados a la plenitud, a desplegarnos en todo lo que somos. Que por muy mal que pinte la cosa, siempre la vida nos está llamando. Y para eso necesitamos el encuentro con el otro, porque solo en comunidad podemos crecer plenamente… Eso es lo que ocurre en Emaús. 

Recursos: dinámicas, textos, oraciones, vídeos… 

Recurso 01 – Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 

Dos de los discípulos se dirigían aquel mismo día a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. Iban hablando de todo lo que había pasado. Mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar a su lado. Pero, aunque le veían, algo les impedía reconocerle. Jesús les preguntó: 

–¿De qué venís hablando por el camino? 

Se detuvieron tristes, y uno de ellos llamado Cleofás contestó: 

–Seguramente tú eres el único que, habiendo estado en Jerusalén, no sabe lo que allí ha sucedido estos días. 

Les preguntó: 

–¿Qué ha sucedido? 

Le dijeron: 

–Lo de Jesús de Nazaret, que era un profetaj poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran. Nosotros teníamos la esperanza de que él fuese el libertador de la nación de Israel, pero ya han pasado tres días desde entonces. Sin embargo, algunas de las mujeres que están con nosotros nos han asustado, pues fueron de madrugada al sepulcro y no encontraron el cuerpo; y volvieron a casa contando que unos ángeles se les habían aparecido y les habían dicho que Jesús está vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron después al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres habían dicho, pero no vieron a Jesús. 

Jesús les dijo entonces: 

–¡Qué faltos de comprensión sois y cuánto os cuesta creer todo lo que dijeron los profetas! ¿Acaso no tenía que sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado? 

Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de Moisés y siguiendo por todos los libros de los profetas. 

Al llegar al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como si fuera a seguir adelante; pero ellos le obligaron a quedarse, diciendo: 

–Quédate con nosotros, porque ya es tarde y se está haciendo de noche. 

Entró, pues, Jesús, y se quedó con ellos. Cuando estaban sentados a la mesa, tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús; pero él desapareció. Se dijeron el uno al otro: 

–¿No es cierto que el corazón nos ardía en el pecho mientras nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras? 

Sin esperar a más, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once apóstoles y a los que estaban con ellos. Estos les dijeron: 

–Verdaderamente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón. 

Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo reconocieron a Jesús al partir el pan. 

Recurso 02 – Texto – “Los amarillos” de Albert Espinosa 

Todo el mundo los tiene, pero el problema es que aún no existía una palabra para definirlos. Estoy seguro de que los amarillos han existido siempre, pero se les ponía en el cajón de sastre de los amigos. O a veces un amarillo se convertía en un amor. El amarillo está entre el amor y la amistad, por eso muchas veces se confunde. 

Antes de continuar, daré una definición de amarillo. Una definición de lo explicado hasta ahora. Amarillo. Definición: Dícese de aquella persona que es especial en tu vida. Los amarillos se encuentran entre los amigos y los amores. No es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos. Según esta definición: ¿cómo diferenciar los amarillos de los amigos? ¿Hay manera de saber quién es un amigo y quién es un amarillo? Pues la verdad es que sí. Sin duda, se necesita un poco de práctica y conocerse a uno mismo. Los amarillos son reflejos de uno, en ellos están parte de nuestras carencias y el conocerlos hace que demos un salto cualitativo en nuestra vida. 

Voy a contarte un poco más sobre los amarillos. Imagina que estás en un aeropuerto, en un aeropuerto de una ciudad que no es la tuya. Hay retraso, de dos o tres horas. Estás solo en esa ciudad y de repente empiezas a hablar con alguien (chico o chica). Al principio puede parecer una conversación trivial o de contacto, pero poco a poco notas que hay algo entre vosotros; no hablo de amor o sexo, hablo de sentir que has encontrado a alguien (un desconocido) al que puedes contarle cosas muy íntimas y que notas que te comprende y que te aconseja de una manera diferente y especial. 

El avión debe despegar, así que os separáis (en el mejor de los casos os intercambiáis el número de móvil o la dirección de e-mails) y dejáis de veros. Quizá os escribís, quizá os mandáis un mensaje, o quizá nunca más volvéis a veros. 

Tradicionalmente, no se podría considerar un amigo a esta persona. Un amigo necesita tiempo, años, pero quizá esa persona os ha dado más que un amigo de seis o siete años (habéis compartido intensidad y confidencias). Además, una de las características de los amigos es que es un tipo de relación en que lo importante es verse frecuentemente o con asiduidad. Y sin embargo, te encuentras con que un desconocido te ha marcado y te ha hecho sentir mejor, aunque seguramente no volverás a verlo jamás. Normalmente esta situación crea tristeza, una sensación de perder, no de ganar; de haber encontrado a alguien y saber que lo has perdido. Pero en realidad has conseguido «un amarillo». Uno de los 23 amarillos que tendrás en tu vida. 

Seguramente te preguntarás; ¿un amarillo es un desconocido que me comprende? No exactamente. Un amarillo puede ser un conocido, un amarillo puede ser un amigo que un buen día sube a ese escalafón de amarillo. No debe ni tiene por qué ser un desconocido. Tan sólo tiene que ser alguien especial que haga que te sientas especial. 

Lo más importante es que un amarillo no necesita llamadas telefónicas, no necesita años de cocción, no necesita que lo veas a menudo (una única vez es suficiente para ser un amarillo). Así que quizá mucha de esa gente que no ves a menudo, que ya no consideras amigo por falta de tiempo, quizá son amarillos. 

Recurso 03 – Oración – “EMAÚS” de Ernestina de Champourcin 

Porque es tarde, Dios mío, 

porque anochece ya 

y se nubla el camino; 

porque temo perder 

las huellas que he seguido, 

no me dejes tan sola 

y quédate conmigo. 

Porque he sido rebelde 

y he buscado el peligro, 

y escudriñé curiosa 

las cumbres y el abismo, 

perdóname, Señor, 

y quédate conmigo. 

Porque ardo en sed de Ti 

y en hambre de tu trigo, 

ven, siéntate a mi mesa; 

bendice el pan y el vino. 

¡Qué aprisa cae la tarde!… 

¡Quédate al fin conmigo 

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