Motivación
La vida es fiarnos: del cariño de nuestros padres, de la amistad de nuestros colegas, de que podremos con los exámenes, de que estaremos sanos…. Vivimos continuamente fiándonos. Y a veces, encontramos más dificultades de las que realmente hay porque no acabamos de fiarnos del todo…
Recursos: dinámicas, textos, oraciones, vídeos…
Recurso 01 – Lectura del santo Evangelio según san Juan:
Tomás, uno de los doce discípulos, al que llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Después le dijeron los otros discípulos:
–Hemos visto al Señor.
Tomás les contestó:
–Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo creeré.
Ocho días después se hallaban los discípulos reunidos de nuevo en una casa, y esta vez también estaba Tomás. Tenían las puertas cerradas, pero Jesús entró, y poniéndose en medio de ellos los saludó diciendo:
–¡Paz a vosotros!
Luego dijo a Tomás:
–Mete aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado. ¡No seas incrédulo, sino cree!
Tomás exclamó entonces:
–¡Mi Señor y mi Dios!q
Jesús le dijo:
–¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto!
Recurso 02 – Texto – “El centauro” de Jorge Bucay
Había una vez un centauro, que, como todos los centauros, era mitad hombre y mitad caballo. Una tarde, mientras paseaba por el prado sintió hambre. — ¿Qué comeré? – pensó— ¿Una hamburguesa o un fardo de alfalfa, un fardo de alfalfa o una hamburguesa? …Y como no pudo decidirse, se quedó sin comer.
— ¿Dónde dormiré? –pensó— ¿En el establo o en un hotel, en un hotel o en el establo? …Y como no pudo decidirse, se quedó sin dormir. Claro, sin comer y sin dormir el centauro se enfermó.
— ¿A quién llamar? –pensó— ¿A un médico o a un veterinario, a un veterinario o a un médico? …Enfermo y sin poder decidir a quién llamar, el centauro se murió.
La gente del pueblo se acercó al cadáver y sintió pena. —Hay que enterrarlo –dijeron— ¿Pero dónde? ¿En el cementerio del pueblo o a campo traviesa, a campo traviesa o en el cementerio del pueblo? …Y como no pudieron decidirse, llamaron a la autora del libro que, ya que no podía decidir por ellos, revivió al centauro. Y colorín, colorado, este cuento nunca se supo que haya terminado.
Recurso 03 – Oración – “El sanador” de Jose María Olaizola, sj
Andábamos sedientos,
agitados por batallas
de esas que te gastan por dentro
Eramos los tibios,
los desalmados,
los insensibles.
Llevábamos puñales
en los pliegues de la vida,
para conquistar, por la fuerza,
cada parcela de nuestra historia.
Conjugábamos la queja
con la insidia,
sospechando unos de otros.
Ocultábamos las heridas
para no mostrar debilidad.
Alguien, un día, habló de ti.
Prometías paz, sanación,
encuentro.
La promesa despertó anhelos.
Queríamos creerlo.
Salimos a buscarte.
Al encontrarte deshiciste
los nudos que nos retorcían.
Destapaste las trampas
Sembraste optimismo,
gratitud, misericordia.
Y ahora somos nosotros
los portadores de un fuego
que ha de encender