Pedir que cuenten con uno lleva implícita una actitud de disponibilidad y servicio. El mejor ejemplo lo tenemos en la figura de María. Disponible a la llamada de Dios sin reservas, y a la vez, asumiendo la iniciativa cuando era necesario, como hizo en Caná. En un momento en el que el curso está llegando a su fin, es importante no perder la iniciativa, colocarnos el delantal del servicio y poner nuestros dones al servicio de los demás y decir como María: “Cuenta conmigo”.