Canción
La Otra – Solo para Ti (con María Ruiz y Eva Sierra)
Mientras se escucha la canción apuntar en un post it las palabras o frases que les hayan llamado la atención. Ten en cuenta el sublema de este mes de marzo: LA VIDA SIEMPRE OFRECE UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA CELEBRAR. Al terminar se pegarán los postits en alguna superficie en la zona de delante del aula.
Todo en la vida se acaba
Lo bueno y lo malo son días que pasan
Confía en tu fuerza
Recuerda los mares
Que ya aprendiste a navegar
Tú sabes, tú puedes, tú vales
Lo canta la tierra que pisan tus pies
Dejar que se muera lo viejo
Es dar la mano a tu miedo a caer
Deja que te duela
Lo que tenga que doler
Que eso que te inunda el pecho
No se puede retener
No encierres la vida que corre
Por debajo de tu piel
Deja que pase el invierno
Y mírate reverdecer
Y el coraje que siempre derramas
Ojalá te lo dedicaras
Ojalá verte como una niña
Cosiéndole plumas de viento
A sus alas
Solo para ti
Solo para ti
Solo para ti
Deja que te duela
Lo que tenga que doler
Que eso que te inunda el pecho
No se puede retener
No encierres la vida que corre
Por debajo de tu piel
Deja que pase el invierno
Y mírate reverdecer
Te quiero si dices que no
Te quiero si dices que sí
Te quiero si vienes conmigo
Y te quiero si vuelves a ti
Te quiero aunque a ratos te olvides
Te quiero aunque vuelvas a huir
Ya casi te veo ofreciéndote el hogar
Que regalas
Por ahí
Y que en él haya un cuarto
De mar y de Sol, de perfumes
De selvas, raíces y bailes
De Luna y caricias
Solo para ti
Solo para ti
Evangelio
El nuevo cauce del Turia, construido tras la riada que arrasó València en 1957, marca el límite entre una ciudad en shock y los pueblos del sur, devastados por las lluvias brutales de 2024. Las fotos aéreas revelan una frontera entre la capital –seca, limpia, como si nada hubiera ocurrido– y los municipios sepultados bajo montañas de escombros y un paisaje distópico pintado con el marrón del fango. Como en aquellas viejas historias de los abuelos.
Las fronteras son, precisamente, el lugar donde evidenciar que “en todo amar y servir” no es un mantra vacío. Que cuando se nos interpela a ser “hombres y mujeres para los demás”, es necesario que alguien responda y estreche la mano tendida. Si las palabras no se sustentan con hechos, se quedan en solo eso: palabras…
Conscientes de la frontera, con miles de personas intentando sobrevivir al drama y a la sensación de abandono, nuestro alumnado ha respondido y se ha puesto en acción. Se necesitaban manos. Muchas manos. Y se sintieron llamados. A las pocas horas del desastre, el boca a boca se tradujo en una marea humana dispuesta a empaquetar y cargar garrafas de agua, cartones de leche, conservas, pañales, herramientas, mascarillas…. Algunos, incluso, se calzaron las botas y se fusionaron con la muchedumbre que lleva días enteros cruzando a pie un lodazal kilométrico para transportar provisiones y ayudar a reconstruir vidas.
Los jóvenes, tantas veces tildados de “generación de cristal”, acusados de no tener más inquietud que los vídeos de TikTok y criticados bajo el prisma etéreo y banal de una supuesta “cultura del esfuerzo”, nos han dado una lección de consciencia, de compasión, de competencia y de compromiso. Cuando se les ha necesitado, han acudido. Caminando de un lado a otro de la frontera del Turia con una pala al hombro, entre casas destruidas y coches desguazados, o colaborando con su escuela, preparando cajas y cargando camiones. Más en los hechos que en las palabras. Manos jóvenes e incansables que nos obligan, a pesar del dolor por las víctimas, a pronunciar de todo corazón, y sobre todo, la palabra esencial de nuestro vocabulario: gracias.
Por Antoni Rubio
¿Qué aprendizajes podemos sacar del compromiso de los jóvenes en esta situación para aplicarlos en otros contextos de necesidad?
Varias personas retiran el lodo acumulado en una calle de la localidad valenciana de Paiporta. Imagen EFE

Texto/ Testimonio
Evangelio según san Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.
Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?».
Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Pero como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: «Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra». Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.
Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.
Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?» Ella le contestó: «Nadie, Señor». Y Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar».
Reflexión
Y nosotros, ¿qué haríamos ante esta mujer? Ten en cuenta el sublema de este mes: LA VIDA SIEMPRE OFRECE UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA CELEBRAR.