“Ser amigo es dejar que otros caminen contigo, aunque el camino sea difícil”
Recurso 1
Leemos este cuento:
Había una vez una estrellita muy pequeñita llamada Lía.
Lía pensaba que no brillaba tanto como las demás.
—Mi luz es muy chiquita —decía.
Una noche vio a otra estrella llorar.
—Me he perdido —dijo la estrella—. No sé cómo volver a casa.
Lía dudó… ¿y si mi luz no es suficiente?
Pero respiró hondo, se acercó y dijo:
—Puedes caminar conmigo. Yo te acompaño.
Y algo maravilloso ocurrió: la luz de Lía empezó a crecer.
Cuanto más iluminaba a la estrella perdida, más brillaba ella también.
Al llegar a casa, la estrella abrazó a Lía:
—Gracias por ser mi luz.
Desde entonces, Lía comprendió que no importa si tu luz es pequeña… cuando iluminas a otros, siempre crece. En esta oración de hoy, nos damos cuenta de que nosotros también nos beneficiamos, cuando somos luz para otros. Iluminando a otros, también crecemos nosotros.
Recurso 2
“Mi Mano Ilumina”
Instrucciones:
- Trazar la mano del niño en cartulina amarilla.
- En el interior pegar esta frase (ya hecha):
“Mi mano ilumina cuando… (comparto, ayudo, abrazo, acompaño).” - Decorar con puntitos blancos como “chispas de luz”.
- Frase para acompañar el mural: “Tus manos hacen que el mundo brille.”
Recurso 3
ORACIÓN
Jesús, tú quieres que nadie camine solo.
Haz que hoy mis manos ayuden,
mis ojos miren con cariño
y mis palabras den alegría.
Quiero ser luz para mis amigos,
como tú eres luz para mí.
Amén.