
Tu presencia y tu vida son la diferencia. Tus acciones diarias, las más sencillas, pueden iluminar la vida de alguien. No te subestimes. Y es que tú puedes ser la esperanza para otros. Allí donde haya desesperanza, puedes ser la luz para los que buscan un camino para seguir adelante. Porque tú, con tu ejemplo de vida, eres el camino para el que está solo. Dios te ha soñado como Vida para los demás. No eres una casualidad. Fuiste creado con una misión. Ser la Luz del mundo. Ser un instrumento. Eres las manos de Dios en el mundo.