Semana 2. Octubre

Recurso 1: Día internacional de los docentes

Tú puedes ser el cambio y la esperanza para los demás. Tus acciones cotidianas pueden tener un impacto real en la vida de los demás. Nadie está solo si hay personas dispuestas a mirar, escuchar y estar ahí.

Introducción: Detrás de cada alumno que consigue superar una dificultad hay alguien que creyó en él. Alguien que tuvo paciencia, que escuchó, que sonrió cuando hacía falta y que sembró confianza.

Los maestros y los docentes son como farolas en el camino: no caminan por nosotros, pero nos ayudan a ver por dónde ir. Así es como Marcelino se lo enseñó a los primeros hermanos. Y como se ha ido transmitiendo durante 200 años hasta llegar a nuestra escuela hoy, ahora y aquí.

Hoy, damos gracias a Dios por todas las personas que nos han acompañado, enseñado e inspirado. Porque gracias a ellas… nadie camina solo.

Preguntas de reflexión: ¿Qué profesor o profesora ha sido luz para ti?

Recurso 2: Jesús camina con nosotros

Después de la muerte de Jesús, los discípulos quedaron decepcionados. Leamos el texto de los discípulos que volvían a Emaús.

Lc 24, 13-33

Dos de los discípulos se dirigían aquel mismo día a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. Iban hablando de todo lo que había pasado. Mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar a su lado. Pero, aunque le veían, algo les impedía reconocerle. Jesús les preguntó:

–¿De qué venís hablando por el camino?

Se detuvieron tristes, y uno de ellos llamado Cleofás contestó:

–Seguramente tú eres el único que, habiendo estado en Jerusalén, no sabe lo que allí ha sucedido estos días.
Les preguntó:

–¿Qué ha sucedido?

Le dijeron:

–Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran. Nosotros teníamos la esperanza de que él fuese el libertador de la nación de Israel, pero ya han pasado tres días desde entonces. Sin embargo, algunas de las mujeres que están con nosotros nos han asustado, pues fueron de madrugada al sepulcro y no encontraron el cuerpo; y volvieron a casa contando que unos ángeles se les habían aparecido y les habían dicho que Jesús está vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron después al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres habían dicho, pero no vieron a Jesús.
Jesús les dijo entonces:

–¡Qué faltos de comprensión sois y cuánto os cuesta creer todo lo que dijeron los profetas! ¿Acaso no tenía que sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado?

Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de Moisés y siguiendo por todos los libros de los profetas.

Al llegar al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como si fuera a seguir adelante; pero ellos le obligaron a quedarse, diciendo:

–Quédate con nosotros, porque ya es tarde y se está haciendo de noche.

Entró, pues, Jesús, y se quedó con ellos. Cuando estaban sentados a la mesa, tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús; pero él desapareció. Se dijeron el uno al otro:

–¿No es cierto que el corazón nos ardía en el pecho mientras nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras?

Sin esperar a más, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once apóstoles y a los que estaban con ellos.

Le pedimos a Jesús que nos cambie la mirada y nos arda el corazón ante su presencia como les pasó a los discípulos de Emaús.

Recurso 3: Compartir es dar parte de lo que eres

Introducción: Compartir es mucho más que dar lo que te sobra. Es ofrecer una parte de ti. Cuando compartes, rompes la barrera del yo y construyes el nosotros.

El mundo cambia un poco cada vez que alguien comparte, porque en ese momento nadie camina solo. A menudo pensamos que no tenemos nada que dar, pero siempre tenemos algo que ofrecer: una escucha, una ayuda, una mirada amable… y eso, a veces, es todo lo que alguien necesita.

Preguntas de reflexión: ¿Cuál ha sido la cosa más sencilla que alguien ha compartido contigo y te ha hecho sentir bien?

Escribe en un papel la respuesta y guárdala personalmente. 

Recurso 4: Pequeños gestos que cambian: color esperanza

Introducción: Hay días en los que todo parece costar un poco más: cuando las cosas no salen o cuando la vida pesa, pero siempre hay alguien que con una palabra, un gesto o una sonrisa, nos recuerda que todavía hay motivos para creer.

Preguntas de reflexión: ¿Te imaginas que en momentos difíciles siempre tuvieras a alguien para ayudarte y darte ese apoyo tan necesario? / Y si tuvieras que ser tú, ¿qué frase positiva o de esperanza utilizarías para intentar levantar el ánimo de alguien que lo necesita? 

Escribe en un papel una frase corta que lo transmita.

Recurso 5: La luz en tus manos

Introducción: Al principio, el niño del corto que verás se encuentra en medio de un mundo apagado, triste, sin luz. Nadie parece verlo, nadie parece hacer nada. Pero él decide no quedarse quieto: enciende una pequeña luz, y con ella comienza a cambiar su entorno. No lo hace con grandes palabras ni con poder, sino con gestos sencillos.

Reflexión: Todos tenemos momentos en los que nos parece que nuestra luz es pequeña o que no sirve para nada, pero cuando te detienes a ayudar, cuando animas a un compañero, cuando defiendes a alguien o simplemente escuchas, tu luz se ve. Y, quizás sin saberlo, estás encendiendo la luz de alguien más.

Ser esperanza no es hacer grandes milagros, sino hacer visibles los pequeños gestos que pueden transformar un corazón.

Caminar juntos es descubrir que la vida tiene más sentido al lado de la gente que amamos. Jesús andó por toda Palestina durante su predicación, compartiendo con personas de toda clase, acercándose a todas ellas con ternura.

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