Motivación:
¿Te imaginas que este nuevo curso no solo nos enseñara cosas nuevas, sino que también nos ayudara a ser mejores personas?
Cada comienzo es una oportunidad para crecer en el amor, la paciencia y el perdón. Jesús nos invita a sembrar en nuestro interior las semillas del bien, para que den fruto en nuestras acciones de cada día.
“El Reino de Dios es como una semilla… aunque es la más pequeña, se hace un árbol grande.” (Marcos 4,30-32)
Justificación: El propósito de esta motivación es recordar que la educación marista no se limita al aprendizaje académico, sino que busca una formación integral, donde la fe, la vida y la cultura se entrelazan. Este nuevo comienzo se presenta como una oportunidad para el crecimiento interior, el cultivo de valores evangélicos y la maduración personal. Inspirados en el ejemplo de Jesús y de María, se anima a los alumnos a dejar que la semilla del bien germine en su interior, convirtiendo cada jornada en un espacio de aprendizaje humano y espiritual.
Recurso 1
Dinámicas: El jardín interior
- Materiales: Cartulinas verdes, rotuladores, tijeras, una maceta o mural con forma de jardín.
Desarrollo:
- Cada alumno recibe una hoja verde (hoja de “planta”).
- Escribe en ella una actitud o valor que quiere cultivar este curso (paciencia, alegría, solidaridad, fe, escucha…).
- Se colocan todas las hojas en un mural común titulado: “Nuestro jardín interior”.
- Cada semana podrán añadir nuevas hojas con pequeños logros o compromisos cumplidos.
- Cierre con reflexión: “Como las plantas, también nosotros crecemos cuando dejamos que el amor de Dios nos cuide.”
Recurso 2
Cuento: “La semilla que no crecía”.
En un jardín había muchas flores de colores. Todas crecían rápido, menos una semilla que permanecía enterrada sin asomar. Las demás se burlaban de ella.
—¡Qué perezosa eres! —decían—. Nunca florecerás.
Pero aquella semilla, en silencio, seguía recibiendo el sol, el agua y el cuidado del jardinero. Un día, sin que nadie lo esperara, brotó una flor hermosa, más fuerte que las demás, porque había crecido con paciencia y raíces profundas.
Moraleja:
Lo más importante no se ve: crecemos desde dentro, con tiempo, fe y amor. Así obra Dios en el corazón de cada uno. Tenemos todo un curso para tomar conciencia de ello. Pidámosle al Señor que nos ayude y nos acompañe.
Oración.
«Señor, hoy te entrego mis miedos, así como aquella pequeña semilla que temía brotar.
Ayúdame a confiar en que tus planes para mí son mayores que mis inseguridades.
Dame la paciencia para entender que todo crecimiento requiere tiempo y la fortaleza para profundizar mis raíces antes de buscar las alturas.
Que no me rinda cuando el proceso parezca lento, sino que confíe en el poder invisible de tu Espíritu que me hace crecer.
Amén.”
Lecciones clave para tu reflexión:
Superación del miedo: Al igual que la semilla, a veces nos detenemos por miedo a las dificultades externas, pero solo al salir de nuestra «tierra» descubrimos nuestro potencial.
La importancia de las raíces: No busques el éxito inmediato; el crecimiento sólido requiere una base profunda para no caer ante las tormentas.
Confianza en el proceso: Aunque no veamos cambios a simple vista, la vida siempre se está abriendo paso de forma silenciosa y constante
Recurso 3
Oración:
“Decía también: ‘¿A qué compararemos el Reino de Dios? ¿O con qué parábola lo describiremos? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace la más grande de las hortalizas, y echa ramas tan grandes que las aves del cielo pueden anidar bajo su sombra.’”
Uniendo esta oración con la canción de Los girasoles de Rozalén, podemos afirmar: “Como la semilla de mostaza, lo pequeño que se siembra con amor y bondad crece hasta convertirse en luz y refugio para los demás.”
Canción: Autora de la canción: María De Los Angeles Rozalen Ortuno / Letra de Girasoles.
Era necesario respirar para mirar alrededor
Paseo por La Habana y un café
Frente al malecón, con, con, con, conComienzan los recuerdos
Las espinas afloraron mi interior
Todo lo que no se atiende
Tarde o temprano, reaparece, ajáPero nos miramos
Vaya año pasamos, a ver si remontamos
Sin dedicarle más tiempo y el mundo está lleno
De mujeres y hombres buenosAsí que le canto a los valientes
Que llevan por bandera la verdad
A quienes son capaces de sentirse en la piel de los demás
Los que no participan de las injusticias
No miran a otro la’o
Los que no se acomodan
Los que riegan siempre su raíz…A ti, mi compañero, que me tiendes la mano
Que es tu corazón bondad
Me estudias con curiosidad
Me miras con respeto
Y besas, con cariño, cada parte de mi cuerpoTienes en los ojos girasoles
Y cuando me miras, soy la estrella que más brilla
Cuando ríes se ilumina todo el techo
Ya duermo tranquila siento tanta calma dentroY… Tienes en los ojos girasoles
Y cuando me miras, soy la estrella que más brilla
Cuando ríes se ilumina todo el techo
Ya duermo tranquila siento tanta calma dentroEs necesario revivir para poder saborear
Encajo las ideas, reflexión para mejorar-ar-ar-ar
Antes de un gran impulso doy un paso pequeño para atrás
Todo lo que no atendí vuelve siempre a resurgirPero sonreímos, vaya si vivimos, todo lo que aprendimos
No le dedicaré más tiempo pues, el mundo está lleno
De mujeres y hombres buenosAsí que le canto a los coherentes, a los humildes que buscan la paz
A los seres sensibles que cuidan de otros seres y saben amar
A todos los que luchan por nuestros derechos, miran a todo hombre igual
A quienes no me juzguen y quien esté dispuesto a compartirA ti, mi compañero, que tienes alma pura
Que es tu corazón bondad
Respetas mi espacio vital
Me escuchas bien atento
Y besas, con cariño, cada parte de mi cuerpoTienes en los ojos girasoles
Y cuando me miras, soy la estrella que más brilla
Cuando ríes se ilumina todo el techo
Ya duermo tranquila, siento tanta calma dentroY… Tienes en los ojos girasoles
Y cuando me miras, soy la estrella que más brilla
Cuando ríes se ilumina todo el techo
Ya duermo tranquila, siento tanta calma dentroEl progreso de la condición humana
Requiere, inapelablemente, que exista gente
Que se sienta, en el fondo, feliz
Y a dar su vida al servicio del progreso humano.