Semana 3. 14/12

Motivación: 

¿Te imaginas un mundo sin tristeza?

“La vida puede sorprenderte si estás vigilante. Encuentra alegría en las pequeñas cosas y mantente listo para recibir lo que Dios quiere darte.”

Justificación:

El Adviento es un tiempo de espera, pero también de alegría serena y vigilancia atenta. Dios se manifiesta muchas veces en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo inesperado… pero solo lo reconoce quien tiene el corazón despierto.

Esta motivación nos recuerda que vivir con los ojos del alma abiertos nos permite descubrir señales de esperanza y motivos de alegría incluso en medio de las dificultades. La vigilancia cristiana no es miedo, sino disponibilidad; y la alegría no es euforia, sino confianza profunda. Solo así estaremos listos para acoger lo que Dios quiere regalarnos.

Recurso 1:

Oración:

    Lectura del evangelio según San Lucas 3, 10-18:

    —¿Entonces qué debemos hacer? —preguntaba la gente. —El que tiene dos camisas debe compartir con el que no tiene ninguna —contestó Juan—, y el que tiene comida debe hacer lo mismo. Llegaron también unos recaudadores de impuestos para que los bautizara. —Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros? —preguntaron. —No cobren más de lo debido —respondió. —Y nosotros, ¿qué debemos hacer? —preguntaron unos soldados. Y les dijo: —No extorsionen a nadie ni hagan denuncias falsas; más bien confórmense con lo que les pagan. La gente estaba a la expectativa y todos se preguntaban si acaso Juan sería el Cristo. —Yo los bautizo a ustedes con agua —respondió Juan a todos—. Pero está por llegar uno más poderoso que yo, a quien ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Tiene el aventador en la mano para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. La paja, en cambio, la quemará con fuego que nunca se apagará. Y con muchas otras palabras exhortaba a Juan a la gente y le anunciaba las buenas noticias.

    Dinámica: Mantén la alegría y la atención despierta: “El regalo escondido”

      Materiales: Caja de regalo, papelitos con frases bíblicas de alegría o vigilancia, cronómetro.

      Desarrollo:

        1. Esconde una caja de regalo en la sala con pistas para encontrarla. Las pistas pueden ser pruebas breves (acertijos, versículos escondidos, pequeños desafíos).
        2. Mientras tanto, suena música alegre de Adviento/Navidad.
        3. Quien la encuentre, reparte los papelitos con frases como:
        • “Estén siempre alegres en el Señor” (Fil 4,4)
        • “Velad y orad” (Mt 26,41)
        • “No temáis, porque yo estoy con vosotros”

        Objetivo: Enseñar que la alegría cristiana va de la mano con la vigilancia espiritual. La vida es un regalo que se descubre cuando se vive despierto.

        Canción:  Mary, did you know:

          Antes de escuchar esta canción, detente un momento a pensar: ¿cuántas veces hemos pasado por alto los milagros cotidianos que sostienen nuestra esperanza? Esta melodía nos invita a abrir el corazón y recordar que incluso lo más hermoso puede haber estado oculto hasta que decidimos creer.

          Recurso 2:

          Oración: “DIOS CONTIGO”

            Cuando Dios nació,
            el firmamento siguió su rumbo:
            ni luceros brillantes, ni estrellas fugaces.
             
            Cuando Dios nació,
            el Universo no hizo ningún alarde gravitatorio,
            ni temblores de tierra, ni repique de campañas.
             
            Cuando Dios nació,
            el mundo se despertó como cualquier día:
            ni el odio cesó ni el hombre se vistió de fiesta.
             
            Y es que, cuando Dios nació,
            solamente acertó a balbucear unas letras:
            ¡Tu nombre!
             
            Sí, amigo, cuando Dios nació,
            se acordó de ti y te llamó por tu nombre…
            Y lo sigue haciendo Navidad tras Navidad.
             
            Ojalá que, cuando este año Dios nazca,
            escuches tu nombre… ¡Sería maravilloso!
             
            Entonces sí, el firmamento
            se poblará de una inmensa luz
            que disipará todo atisbo de tiniebla,
            la Tierra retemblará estremecida,
            el mundo se vestirá con sus mejores galas
            y tú.., tú serás el primero en entonar:
            “Gloria a Dios en los cielos
            y paz a los hombres que en estas Navidades
            escuchen su nombre de labios del Niño-Dios”.

            Para pensar:

              1. Cuando Dios nació no se notó nada… Pero a lo largo de los siglos, y ahora mismo, sí se puede notar. ¿En qué?
              2. La navidades llegan son su intercambio de mensajes. ¿No podría ser éste un texto para incluir en una felicitación? ¿Y si escribimos otro, personalmente o en grupo?

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