Motivación: Resolución de conflictos
Los conflictos forman parte de la vida: en casa, en clase, con amigos, en el equipo… Discutimos, nos enfadamos, nos sentimos heridos. Eso es normal. El problema no es que haya conflictos, sino qué hacemos con ellos.
Resolver un conflicto desde la paz no significa “tragar” siempre ni dejar que los demás pasen por encima de ti. Significa aprender a hablar sin herir, a escuchar aunque te cueste, a decir lo que sientes sin gritar ni faltar al respeto. Significa también atreverse a pedir perdón y a perdonar, aunque el orgullo diga lo contrario.
Cuando un conflicto se resuelve bien, todos crecen: el grupo se hace más fuerte, la confianza aumenta y el ambiente se vuelve más tranquilo. En cambio, cuando dejamos los problemas “debajo de la alfombra”, el enfado se queda dentro y termina saliendo en forma de insultos, burlas o indiferencia.
La paz no es ausencia de problemas, sino aprender a enfrentarnos a ellos de forma diferente. Quizá la próxima vez que tengas un conflicto puedas preguntarte: “¿Quiero tener razón… o quiero vivir en paz con esta persona?” A veces, elegir la paz es el verdadero signo de valentía.
Cuento: LAS DOS CABRAS
Dos cabras paseaban por un monte dividido por un río. Ambas habían dejado sus rebaños porque querían explorar mundo. Solo que una de las cabras estaba a un lado del río y la otra justo en el lado contrario. El río podía cruzarse por un tronco que lo atravesaba de parte a parte. Este tronco unía las dos colinas. Las dos cabras decidieron pasar al mismo tiempo por el viejo tronco, con la mala fortuna de encontrarse justo en el medio. Entonces, se miraron desafiantes:
– ¡Aparta de mi camino, cabra! ¡Tengo que pasar y yo soy más fuerte! – dijo una de las cabras.
– ¿Por qué tengo que apartarme yo? – contestó impasible la otra cabra- No eres más fuerte. Ni por supuesto, tampoco eres más terca que yo.
– Si no te apartas, no podremos pasar ninguna- Le dijo entonces la primera cabra.
– Pues por eso, lo mismo digo, así que más vale que te apartes de mi camino– contestó testaruda la otra cabra.
– Te he dicho que no… ¡déjame pasar!
– ¡Pasaré yo antes!
– ¡Que no!
– ¡Aparta ya de una vez!
– No y no. Aparta tú.
Así estuvieron un buen rato las dos cabras testarudas, sin ceder ninguna de ellas ni un poquito. Al final, cansadas, las dos intentaron pasar a la fuerza, golpeando a la otra con los cuernos. Y como las dos tenían la misma fuerza, acabaron cayendo al río. Las cabras fueron arrastradas por la corriente del río y nunca nadie más las volvió a ver.
Reflexiones:
- ¿Cómo sueles resolver los conflictos?
- ¿Cuál crees que es la mejor opción para resolverlos?
- ¿Hay algún conflicto que se te venga a la mente que no hayas resuelto?
- Puedes marcarte como objetivo para el día de hoy dar un paso adelante para resolver algún conflicto que hoy tengas activo en tu vida.
Oración:
Perdón
Seguiremos caminando,
más allá de fracasos y golpes.
Seguiremos amando,
venciendo a soledades y deserciones.
Seguirá la historia,
la memoria poblada y la espera impaciente
de lo que ha de llegar.
Uniremos los pedazos dispersos,
los fragmentos de sueños.
Estrecharemos brazos heridos.
Setenta veces siete alzaremos los ojos
y retomaremos la ruta.
Con otros,
igual de frágiles,
igual de fuertes,
igual de humanos,
haremos surcos
en la tierra fértil
para seguir sembrando
un evangelio de carne y hueso
regado con los anhelos más hondos,
y crecerá, imparable, la vida.