Enero 7/01

VÍDEO Parábola el Buen Samaritano – Valiván

EVANGELIO: Parábola del Buen Samaritano

En esto se presentó un experto en la Ley y, para poner a prueba a Jesús, se puso de pie y le hizo esta pregunta:

—Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?

 Jesús respondió:

—¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo la interpretas tú?

 Como respuesta el hombre citó:

—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, 

con todas tus fuerzas y con toda tu mente”]

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

—Bien contestado —dijo Jesús—. Haz eso y vivirás.

 Pero él quería justificarse, así que preguntó a Jesús:

—¿Y quién es mi prójimo?

Jesús respondió:

—Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo.  Así también llegó a aquel lugar un levita y al verlo, se desvió y siguió de largo.  Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba el hombre y viéndolo, se compadeció de él.  Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva”. ¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

 —El que se compadeció de él —contestó el experto en la Ley.

—Anda entonces y haz tú lo mismo —concluyó Jesús.

ORACIÓN:

Señor, estamos aquí delante de Ti para pedirte que nos enseñes a sembrar paz. 

A veces creemos que para cambiar el mundo necesitamos hacer algo enorme, 

pero Tú nos recuerdas que todo empieza con gestos pequeños, como hizo el Buen Samaritano.
Hoy te pedimos un corazón que se detenga ante quien sufre, que no pase de largo, que se atreva a ayudar.
Que, en nuestra clase, en casa y con nuestros amigos, 

podamos ser sembradores de paz con nuestras palabras, 

con nuestro modo de mirar, con nuestra forma de tratar a los demás.

Compromiso semanal: 

¿Cuándo fue la última vez que ayudé a alguien sin que me lo pidieran?

¿En qué momento de hoy puedo ser Buen Samaritano?

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