ORACIÓN:
Te damos gracias por este nuevo día Madre,
que me quieres y me guías, que eres nuestra inspiración cada día.
Estás ahí siempre presente acogiéndonos con tu amor
y tu gran corazón.
Eres nuestra Buena Madre
a la que siempre podemos acudir
cuando no sabemos a dónde ir.
CANCIÓN: “Buena Madre”
HISTORIA DE SAN MARCELINO (adaptación de Vida del Padre Champagnat, págs. 342-344):
“Desde niño, Padre Marcelino aprendió a querer mucho a María, la Madre de Jesús, gracias a su mamá y su tía. Ellas le enseñaron oraciones cortitas y le contaron historias sobre María, y así su amor por ella creció desde pequeño.
Cuando decidió ser sacerdote, su cariño por María se hizo aún más grande. Cada día le hablaba como a una mamá: le contaba sus planes, sus alegrías y sus sueños. Fue entonces cuando comprendió que Dios quería que ayudara a muchas personas enseñándoles a amar a Jesús.
Marcelino tenía una frase que siempre le gustaba:
“Todo a Jesús por María, y todo a María para Jesús.”
Esto significaba que todo lo que hacía, lo ofrecía a María para que Ella lo llevara a Jesús. Así, sus estudios, su trabajo y sus proyectos siempre estaban bajo su cuidado.
Un día, mientras rezaba, tuvo una idea: fundar un grupo de maestros piadosos que enseñaran a los niños a conocer y querer a Jesús. Para ellos, María sería un ejemplo y una guía, y su nombre atraería a muchos jóvenes que querían seguir su camino.
Marcelino también promovió el Mes de María, dedicando cada día del mes a rezar, cantar y aprender sobre su bondad y amor. Incluso las familias y los niños se reunían para honrar a María y ofrecerle su día.
Así, con su amor a María y su deseo de ayudar a los demás, Marcelino enseñó que confiar en la Buena Madre y ofrecerle nuestro día a día nos acerca a Jesús y nos ayuda a hacer el bien.”
Compromiso semanal:
Hoy queremos reflexionar lo aprendido durante este mes tan importante y vamos a terminarlo dando gracias por algún gesto que nos haya hecho felices este mes. Esta vez lo vamos a compartir con nuestra Buena Madre. Escribiremos en un post-it todo aquello que queremos contarle a la Buena Madre y lo pegaremos junto al cuadro que tengamos en clase (o meter todo en un sobre y ponerlo junto a la Buena Madre). Ella será la que nos ayude a mantener nuestros compromisos y la que cuidará de aquellos a quienes hayamos puesto en nuestro papel.
Todos juntos rezamos: “Dios te Salve…”