11 de ENERO

Te imaginas si cada día compartimos una sonrisa con todos.
Si ayudamos a nuestros amigos y cuidamos nuestra escuela, cada semana será más alegre y llena de luz.
Que Jesús nos guíe en cada paso que demos.

Recurso 1:

ORACIÓN. Empezamos el año 2027, y lo hacemos juntos rezando así…

Señor Jesús,
gracias por haber nacido y por habernos traído tu luz y tu amor.
Gracias por nuestras familias, nuestros amigos y todos los momentos de alegría que compartimos.

Ayúdanos a recordar siempre tu nacimiento y a vivir cada día con amor, bondad y paz.
Que la luz que trajiste al mundo siga brillando en nuestro corazón y en nuestras acciones.

Te pedimos que nos acompañes en este nuevo tiempo,
y que nos enseñes a compartir, perdonar y cuidar a los demás como Tú nos enseñaste.

Amén.

Recurso 2:

REFLEXIÓN… Regalos, regalos, regalos… ¿Tenemos nosotros regalos para los demás?:

La Navidad nos recuerda que Dios nos dio el regalo más grande: su Hijo Jesús, que vino a enseñarnos a amar, compartir y vivir con alegría.
Los Reyes Magos nos muestran que debemos buscar a Jesús con el corazón abierto, llevando lo mejor de nosotros: nuestras palabras, gestos y acciones.

Ahora que la Navidad ha pasado y los Reyes han traído sus regalos, podemos preguntarnos:

¿Qué regalos puedo dar yo a los demás con mi corazón?

¿Cómo puedo seguir mostrando amor, bondad y solidaridad todos los días?

No se trata solo de regalos materiales, sino de regalos del corazón: una sonrisa, una palabra amable, un abrazo, un gesto de ayuda.
Cada día es una oportunidad para vivir la Navidad en nuestro corazón, compartiendo la luz de Jesús con todos a nuestro alrededor.

No es que tengamos regalos para los demás, SOMOS REGALOS DE DIOS PARA LOS DEMÁS. 

Recurso 3:

VÍDEO: “Vamos a ver un vídeo que nos recuerda que Jesús nos invita a ser luz en el mundo, a compartir nuestro amor y alegría con todos, y a hacer el bien para que otros también vean la bondad de Dios en nosotros.”*

Recurso 4:

CUENTO DE REYES… MAGOS:

Hace mucho tiempo, después del nacimiento de Jesús en Belén, unos hombres sabios del oriente vieron una estrella muy brillante en el cielo. Ellos eran los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar.

La estrella los guiaba, y ellos supieron que un niño muy especial había nacido, un niño que traería amor y paz al mundo.
Los Reyes Magos emprendieron un largo viaje siguiendo la luz de la estrella, cruzando montañas y desiertos.

Llevaron regalos muy especiales para Jesús:

Oro, que mostraba que Él era un rey.

Incienso, que era para honrar a Dios.

Mirra, que era un perfume valioso que recordaba que su vida tendría un propósito importante.

Cuando llegaron a Belén, vieron al niño Jesús con María y José.
Se arrodillaron, lo adoraron y le ofrecieron sus regalos con mucho amor y alegría.

Los Reyes Magos nos enseñan que debemos buscar a Jesús con el corazón abierto, y que los regalos más importantes no siempre son cosas materiales, sino gestos de amor, respeto y bondad, somos nosotros mismos el regalo.

  • ¿Cómo supieron los Reyes Magos que había nacido Jesús?
  • ¿Qué regalos llevaron los Reyes Magos al niño Jesús?
  • ¿Por qué es importante dar regalos con amor y no solo cosas materiales?

Recurso 5: 

ORACIÓN, juntos oramos a Jesús en este principio del día:

Señor Jesús,
gracias por tu amor infinito y por habernos dado la vida.
Gracias por nuestra familia, nuestros amigos, nuestros maestros y por cada persona que nos cuida y nos acompaña.
Gracias por cada momento de alegría, por cada sonrisa y por cada abrazo que nos ayuda a sentirnos amados.

Ayúdanos a vivir cada día con bondad, respeto y paciencia.
Enséñanos a ser solidarios, a escuchar con atención, a perdonar y a compartir lo que tenemos con los demás.
Que podamos llevar tu luz a cada lugar donde estemos,
ser un ejemplo de amor y alegría, y sembrar paz en nuestro hogar, en nuestra escuela y en nuestra comunidad.

Señor, acompáñanos en nuestros sueños y desafíos.
Danos valentía para enfrentar las dificultades, sabiduría para tomar buenas decisiones, y un corazón abierto para ayudar y servir a los demás.
Que cada acción nuestra refleje tu amor y que siempre recordemos que tú eres nuestra guía, nuestra fuerza y nuestra esperanza.

Quédate siempre con nosotros, Señor, y enséñanos a vivir con fe, alegría y gratitud cada día de nuestra vida.

Amén.

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