“Llegamos a final de curso. Recordamos la luz con que Dios, María nuestra Buena Madre y San Marcelino han iluminado nuestros pasos. Es tiempo de interiorizar cómo el amor compartido con profesores y compañeros ha moldeado un corazón Marista en cada uno de nosotros. Aunque las puertas del colegio se cierren, el espíritu de la familia permanece, invitándonos a vivir la sencillez y la ayuda mutua en casa.”
Recurso 1:
- Oración
Jesús, te damos muchas gracias por el cole. Gracias por mis profes, mis amigos y por todo lo que hemos jugado.
Amigo Marcelino Champagnat, tú eres nuestro ejemplo. Queremos tener un corazón que siempre ayuda y que quiere a todos.
Mamá María, tú eres nuestra Buena Madre. Cuídanos en casa y en las vacaciones. Cuida a nuestra familia Marista hasta que volvamos a vernos.
Amén.
- Canción
Recurso 2:
Desarrollo:
- El grupo se coloca en círculo.
- El docente comienza diciendo:
“Marcelino Champagnat me ha enseñado a…”
- Seguidamente, uno a uno (o por turnos breves), los alumnos completan la frase con una sola idea:
- “ayudar”
- “compartir”
- “ser buen amigo”
- “cuidar”
- “querer a mi familia”
- No se corrige ni se amplía: se acogen todas las respuestas.
- El docente cierra con una frase común:
“Todo esto es lo que nos llevamos del cole a casa y a las vacaciones”.
Recurso 3:
“Así vivía Marcelino”
Objetivo:
Comprender la figura de Marcelino desde lo cotidiano y conectar sus gestos con la vida del alumnado.
Desarrollo:
- El docente explica:
“Marcelino enseñaba con gestos sencillos, como hacemos nosotros cada día”.
- Se propone una mini dramatización sin preparación ni materiales.
- El docente nombra situaciones, y varios alumnos las representan brevemente:
- Ayudar a alguien que está triste
- Acoger a un compañero nuevo
- Jugar sin dejar a nadie fuera
- Escuchar cuando alguien habla
- Tras cada escenita, el docente pregunta al grupo:
“¿Esto lo haría Marcelino?”
(El grupo responde: “Sí”)
Cierre:
“Marcelino no está solo en los libros, vive cuando actuamos así en casa, en el cole y con los demás”.