9 NOVIEMBRE

Te imaginas lo que podemos lograr si cada día ponemos nuestro corazón en ayudar a los demás, aprendemos con entusiasmo y hacemos de cada acción una oportunidad para crecer como comunidad marista llena de fe y esperanza.

Recurso 1:

Hacemos esta oración, poniendo antes un poco de música instrumental tranquila y poniendo en la pantalla digital (si tenemos) una imagen de Jesús proyectada o con un cuadro donde Él aparezca…

Jesús,
¿te imaginas un mundo donde todos se quieran como Tú nos quieres?
Donde nadie esté solo, y cada corazón brille con amor y alegría.

Gracias por mis amigos, por mi familia, por mis maestros
y por todas las personas que me enseñan a ser mejor cada día.
Ayúdame a mirar con tus ojos,
a escuchar con tu corazón,
y a tener manos que ayuden y abracen.

Enséñame a sembrar sonrisas donde haya tristeza,
a compartir cuando otros no tienen,
y a perdonar aunque me cueste.
Que mi vida sea un pequeño reflejo de tu amor,
y que con mi alegría haga más bonito el mundo.

Jesús,
quiero imaginar contigo un mundo lleno de luz,
donde cada gesto bueno sea una chispa de tu amor.
Haz que no me canse nunca de hacer el bien
y que en todo momento recuerde:
¡la verdadera magia está en amar como Tú!

Amén.

Recurso 2:

CUENTO: La sonrisa que volvió

El pequeño Andrés un día se dio cuenta de que algo le faltaba…
¡Había perdido su sonrisa!
Buscó por todas partes: en su mochila, en su estuche, debajo de la mesa del colegio, incluso en el recreo… pero nada. CHICOS, buscad en vuestras mochilas, en vuestros bolsillos, por si tenéis la sonrisa de Andrés… ¿No la tenéis? ¡¡Vaya!! Seguimos buscando entonces…
Su sonrisa no aparecía por ningún lado.

—¿Dónde te has metido, sonrisa? —decía preocupado.

Mientras tanto, su amigo Pablo dejó caer todos sus lápices al suelo.
Andrés corrió enseguida a ayudarle a recogerlos.
Y justo en ese momento… ¡sucedió algo mágico!
Sintió un cosquilleo en la cara, y sin darse cuenta, su sonrisa volvió. 

Entonces comprendió algo muy importante:
su sonrisa no estaba escondida en ningún lugar…
estaba dentro de su corazón,
y aparecía cuando hacía cosas buenas por los demás.

Desde aquel día, Andrés decidió regalar sonrisas todos los días:
cuando compartía sus colores, cuando daba un abrazo,
cuando decía “gracias” o “te ayudo”.
Y descubrió que cuanto más ayudaba, más sonrisas aparecían a su alrededor. 

  1. ¿Qué harías tú si un día te das cuenta de que has perdido tu sonrisa?
  2. ¿Qué cosas te ayudan a recuperarla cuando estás triste?
  3. Si ves a un amigo que está solo o triste, ¿cómo podrías hacerle sonreír?
  4. ¿Qué gestos buenos puedes hacer en casa o en el cole para alegrar a los demás?
  5. ¿Cómo puedes cuidar tu sonrisa todos los días?
  6. ¿Crees que Jesús sonríe cuando ayudamos a los demás?
  7. Esta semana, ¿qué pequeña acción podrías hacer para regalar una sonrisa a alguien?

Recurso 3:

VÍDEO, color esperanza: “Siempre hay esperanza, incluso cuando algo es difícil.”

Recurso 4:

DINÁMICA:

Objetivo:
Que los niños comprendan que cada uno es un regalo y que pueden compartir amor y alegría con su sonrisa.

Materiales:

  • Una caja envuelta (puede ser colorida o decorativa)
  • Un espejo pequeño que quepa dentro de la caja

Desarrollo:

  1. El educador o educadora presenta la caja a los niños y les dice:
    —“Miren esta caja… ¿os imagináis qué habrá dentro?”
  2. Se invita a los niños a decir en voz alta lo que creen que hay en la caja. Pueden inventar cosas divertidas o creativas.
  3. Cuando todos han participado, el educador abre la caja y les muestra que dentro hay un espejo.
  4. Explica a los niños:
    —“¡El regalo eres tú! Cada uno de ustedes es un regalo especial. Pueden regalar alegría y amor a los demás con su sonrisa, sus palabras y sus abrazos.”
  5. Para reforzar la actividad, se puede invitar a cada niño a mirarse en el espejo, sonreír y decir algo bonito sobre sí mismo.

Recurso 5 DERECHOS DE LA INFANCIA:

Actividad: “Todos somos hijos de Dios”

Duración: 5–7 minutos

Desarrollo:

  1. El/la docente comienza diciendo:

“Dios nos creó a todos y nos quiere mucho. Cada niño y niña tiene derechos porque somos hijos e hijas de Dios.”

  1. Se nombran derechos básicos y se hace un gesto para cada uno:
  • “Tengo derecho a jugar y ser feliz.” → saltar o aplaudir
  • “Tengo derecho a que me cuiden y me quieran.” → mano en el corazón
  • “Tengo derecho a aprender y conocer a Dios.” → levantar las manos al cielo
  •  “Tengo derecho a ser escuchado y respetado.” → poner la mano en la oreja como si escucharan
  1. Mientras se nombran, el/la docente puede añadir:

“Dios nos ama siempre y nos ayuda a cuidar de los demás.”

Cierre con oración corta

“Señor, gracias por cuidarnos y darnos derechos. Ayúdanos a respetar y querer a todos los niños y niñas. Amén.”

Reflexión final:
Se conversa con los niños sobre cómo su sonrisa y sus gestos amables pueden alegrar el día de otros, haciendo énfasis en que cada persona tiene un valor único y especial.

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