Motivación: Día de la Paz
Esta semana celebramos el día 30 el Día de la Paz, por eso es un tiempo para pensar de forma especial en ella: no con discursos perfectos, sino con gente real como nosotros.
La paz no es un emoji ni un dibujo en la pared: la paz se nota en el patio, en clase y en el grupo de WhatsApp.
Sabemos que ser marista es intentar hacer las cosas como María y Marcelino: sencillos y cercanos.
Hay paz cuando no te ríes del que falla y cuando no haces daño “por hacer la gracia”.
Hay paz cuando eres capaz de decir “me he pasado” y lo arreglas.
Hay paz cuando te fijas en quien siempre está solo y te acercas.
Si cada uno pone un poco, este cole puede ser un lugar donde se viva mejor y se viva en paz.
Evangelio:
“Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.
A ser posible, y cuanto de vosotros depende, tened paz con todos (Rom., XII, 18). Cuando San Pablo exhorta a los fieles de Roma a que se muestren pacíficos, no les promete que sus manifestaciones amistosas hayan de ser siempre pagadas con la reciprocidad. “A ser posible, y cuanto de vosotros depende”. Para vivir en paz con el prójimo hace falta que sean dos quienes lo deseen. Y eso es que el Apóstol no tiene presente más que las relaciones ordinarias de su vida. ¿Qué será cuando se trate de mantener la paz pública, sea de los diferentes pueblos de la tierra? Sin embargo, los temores, las mismas posibilidades de un fracaso, no dispensan a los cristianos de intentarlo todo, de atreverse a todo para hacer reinar la paz en el mundo; pues solo bajo esta condición merecerán ser llamados hijos de Dios.
¿Cuándo Jesucristo transmite la paz? ¿Con quién?… Dialogando incluso con sus enemigos, ante las discusiones de sus Apóstoles, en los momentos de tensión y de sufrimiento…
Reflexiones:
- ¿Cuándo y con quiénes puedes transmitir la paz?
- ¿Qué puedes hacer tú hoy para que haya paz en tu entorno?