Noviembre 16/11

CUENTO: Leemos la siguiente historia.

Lía era una niña que tenía dificultades para hablar, y por eso en el colegio nadie parecía escucharla. Sus palabras se perdían entre risas y charlas, y ella se sentía pequeña y sola.
Un día, la maestra pidió trabajar en equipo. Lía, con mucho esfuerzo, logró decir una idea. Al principio nadie la notó… pero pronto todos se dieron cuenta de que su propuesta era brillante y divertida.
Sus compañeros/as empezaron a incluirla en juegos y risas. Descubrieron que Lía tenía mucho que ofrecer, y ella se sintió feliz porque su voz finalmente contaba.
Desde ese día, todos fueron amigos/as, compartieron aventuras… y para celebrarlo, hicieron una gran fiesta juntos, riendo y hablando sin que nadie quedara sin escuchar.

REFLEXIÓN:

¿Has vivido alguna situación así? 

¿Cómo has actuado?

Compromiso semanal: 

Piensa en alguna “Lía” de tu vida, ¿qué puedo hacer por esa persona para que se sienta escuchada y querida? Le pedimos al Señor por las personas que necesitan la fuerza que tuvo Lía para hablar, y para que nosotros seamos capaces de dar esa confianza y esa fuerza a quienes lo necesitan. 

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