Imágenes - piezas de los sublemas
SEPTIEMBRE: ¿Te imaginas… todo lo que puede ser?
¿Te imaginas… que todo lo que piensas, todo lo que sueñas ahora, se puede conseguir? Pues septiembre nos ofrece esta oportunidad. Septiembre es una puerta que se abre ante nosotros para descubrir todo lo que hay dentro. Es como un folio en blanco, el cuál podemos usar como queramos. Dejar volar nuestra imaginación y dibujar una obra de arte, escribir todo lo que sentimos, hacer un avión de papel y cualquier cosa que se nos ocurra. Es que septiembre nos regala la posibilidad de coger nuestra mochila vacía y llenarla día a día de vida. De todas esas cosas con las que este curso soñamos y Dios ha sembrado en nosotros. ¿Te imaginas todo lo que puede ser… si ponemos ilusión y amor en este camino que empezamos cada día?
OCTUBRE: ¿Te imaginas… que nadie camina solo?
NOVIEMBRE: ¿Te imaginas… que todos tengan voz?
Tu voz es el instrumento que usas para expresar tus sentimientos, emociones, vivencias, alegrías y preocupaciones. ¿Te imaginas no poder hablar? ¿Y si, aunque lo hagas nadie escucha lo que tienes que decir? En este mes imaginamos una voz que se escuche sin miedo, que aporte sin ser silenciada, que dialogue sin ser ignorada. Una voz que construya puentes, que sume miradas distintas y que nos recuerde que la diversidad no divide, sino que enriquece. Imaginar un mundo donde cada persona pueda expresarse con libertad y dignidad es dar el primer paso hacia una sociedad más justa y humana. Seamos la voz de aquellos que no la tienen.
Si no te escuchan, no calles, persiste, ¡dilo fuerte! Tienes mucho que decir
DICIEMBRE: ¿Te imaginas… que Dios nace en ti?
¿Te imaginas si diciembre no fuera solo frío y luces, sino un momento para ralentizar el ritmo? Diciembre es más que un mes: es un umbral. Una puerta que se abre a algo que aún no vemos; un momento que no pide hacer más, sino ser más. ¿Te imaginas si lo viviéramos así, como una preparación silenciosa? No solo regalos y decoraciones, sino corazones que se preparan para un encuentro. Para el Encuentro. Cada vela encendida en Adviento es esperanza que crece, espera que se convierte en luz. ¿Te imaginas si realmente esperáramos a Alguien, y no solo algo? Quizás el sentido esté precisamente ahí: no en el ruido, sino en el susurro. No en la carrera, sino en el camino. ¿Te imaginas si este año fuera diferente? Prepárate de verdad, con los ojos y el corazón bien abierto.
ENERO: ¿Te imaginas… ser paz para otros?
En este mes en el que celebramos el día de la paz, nosotros como maristas no podemos dejar pasar la oportunidad de sembrar lo mejor de nosotros para crear un mundo mejor y más justo. Nuestro mundo está sufriendo, con guerras, con hambre, con injusticias y en nuestras manos está la posibilidad de hacer un mundo de paz, de amar al prójimo como Dios nos dijo. Quizás pienses, yo no puedo parar una guerra, pero sí puedes ayudar a un amigo/a, ser un compañero/a que escucha, ser un hermano/a comprensivo, ser un gran jugador/a de equipo, estar disponible para que el que te necesite, mediar en un malentendido… porque todo eso irá haciendo que los demás vean en ti la paz. Podemos ser islas de calma y paz para aquellos que nos rodean. En ti empieza la paz.
FEBRERO: ¿Te imaginas… un amor que transforma?
¿Te imaginas un amor que transforme tu vida desde dentro y abra los corazones?
Un amor que no se impone, sino que libera y devuelve el sentido, que hace renacer en cada uno/a la capacidad de creer de nuevo. Nos empuja a salir de nosotros mismos para ir hacia los demás y se convierte en fuerza de perdón, energía de reconciliación y semilla de paz. Cambia las miradas, suscita la confianza y construye la fraternidad. Este amor de Cristo nos llama a ser signo vivo de esperanza, que se revela en nuestros gestos cotidianos.
MARZO: ¿Te imaginas… empezar de nuevo?
ABRIL: ¿Te imaginas… que todo está conectado?
MAYO: ¿Te imaginas… ser inspiración?
¿Nunca te ha pasado que has visto a alguien y has dicho, “guau”, a mí me gustaría parecerme a él o a ella?
Pues esa es María, nuestra Buena Madre, que con su sencillez es un ejemplo para nosotros cada día. Que su vida al servicio y su humildad al decir SÍ a ser la Madre de Dios nos inspire a todos como Maristas, a tener siempre una palabra de cariño, una sonrisa, momentos de calidad y de escucha con la gente que nos rodea. Parecernos un poquito a ella seguro que nos hace sentirnos bien con nosotros mismos y hace que los demás traten de ser un poquito mejores.
JUNIO: ¿Te imaginas… que esto es solo el principio?
Tú eres hoy Champagnat.
Y no es una frase en futuro. Con tus gestos, con tu compromiso y con tu vida haces que el espíritu de Champagnat siga vivo. Lo mejor de ser Marista está por venir y comienza contigo. No te arraigues al pasado sino a lo que puedes construir hoy. Toda tu historia marista se puede convertir en vida marista que empieza en otros. Tu historia marista no termina en ti, sino que en ti está la posibilidad de sembrar Vida Marista en otro