Recursos
- Recurso 1
CANCIÓN: Por tantas cosas. Álex Ubago
Hoy he vuelto a ver su rostro sonriendo al despertar
¡Cuánto amor brillando en sus ojos!
Recordando que es verdad lo que capto en su mirar
Cuando vuelvo: ‘aquí te espero’ ‘hasta pronto’
Oír su voz es un placer, sabiendo que al anochecer
Charlaremos: ‘¿Qué tal te fue en el trabajo?’
Y escuchando cada nota de cariño y amistad
Puedo sentir una canción en su abrazo
Y vuelvo a mirar, y veo crecer mi deuda
Con estos ángeles
Que han dedicado una vida entera para poder crear
Una luz en la oscuridad
Por tantas cosas, gracias una vez más
Gracias una vez más
Han visto pasar mi vida estando ahí en cada momento
Han sabido hacer de mi un hombre
Que se ha sentido siempre tan envuelto en comprensión
Para contar lo que cualquier hijo esconde
Ni un consejo sin razón encuentro en una colección
De mil momentos que quedarán ahí grabados
Prueba de un amor eterno, que dará siempre alimento
A una vida que dos personas crearon
Y vuelvo a mirar, y veo crecer mi deuda
Con estos ángeles
Que han dedicado una vida entera para poder crear
Una luz en la oscuridad
Por tantas cosas, gracias una vez más
Gracias una vez más
Y vuelvo a mirar, y veo crecer mi deuda
Con estos ángeles
Que han dedicado una vida entera para poder crear
Una luz en la oscuridad
Por tantas cosas, gracias una vez más
Gracias una vez más
¿Qué destacas de la letra de esta canción? ¿A quién dedica Álex Ubago esta canción?
- Recurso 2
TESTIMONIO: Historia de una madre luchadora: Fanny
“Mi nombre es Fanny, soy de Cajamarca y tengo tres hijos Carlos (22), Luis (20) y Kiara (8). Tuve mi primer hijo a los 17 años, los mayores ya están grandes y son independientes. Yo me dedico a mi casa, lavo ropa, pero ahora también vendo mis propios tejidos.
Conocí a Aldeas Infantiles SOS Perú gracias a una vecina. Un día en una reunión del vaso de leche conocimos a un facilitador de la organización, ahí él nos contó que tenían un plan de trabajo para nosotras. Las vecinas aceptamos el reto, nos juntamos y organizamos a ocho madres para que también asistan a las capacitaciones. Los talleres consistían en tejido, manualidades y charlas sobre crianza. Ahora vendo mis tejidos en ferias y también fuera de mi casa a mis vecinos y amigas.
Los talleres productivos nos han ayudado a tener un trabajo, pero también nos han enseñado a ser más responsables, además me han enseñado a hablar. Antes tenía miedo de hablar en público, era bien tímida, pensaba que se iban a burlar. Ahora ya estoy más suelta y quiero dirigir hasta en la escuela. Siento que ahora puedo más, me siento una líder con mis vecinas.
También he aprendido sobre crianza, antes a nosotros nos criaban diferente. Ahora sé que a los niños no les debemos gritar ni pegar, como lo hicieron antes con nosotros. Yo con mis primeros hijos cometí el error de castigarlos, pero ahora con los talleres he aprendido que estaba equivocada. A los niños no debemos maltratarlos, debemos estar pendientes, escucharlos, decirles siempre que los amamos y corregirlos con cariño y comprensión.
Mi vida no ha sido fácil, a veces sentía sola porque pensaba que nadie me escuchaba ni me tomaba en cuenta. Ahora sé que siempre es bueno escuchar a alguien que tiene problemas.
Los talleres nos han ayudado mucho porque nos han enseñado también cuáles son nuestros derechos, me siento más empoderada. Sentirme bien conmigo misma me permite estar bien con toda mi familia. Ahora soy diferente y a mis hijos mayores les digo que los tiempos de antes se han terminado. Ahora soy otra».
¿Conoces la labor de ONGs similares a esta de Aldeas infantiles? Infórmate
- Recurso 3
EVANGELIO
Jn 19, 25-27. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofás, y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, dijo a su madre:
–Mujer, ahí tienes a tu hijo.
Luego dijo al discípulo:
–Ahí tienes a tu madre.
Desde entonces, aquel discípulo la recibió en su casa.
Reflexión: María estuvo siempre en los momentos decisivos con Jesús. No podía faltar a los pies de la cruz. Todos los sufrimientos, esperanzas y dudas que vivió ante su hijo Jesús culminaron en estar presente y cercana a su hijo en sus momentos finales. Y allí acogió la promesa de seguir teniendo hijos, de seguir siendo madre de muchos, de todos los seguidores y las seguidoras de Jesús: La Buena Madre.
Por eso seguimos confiando en ella, la primera seguidora, la que comprende también y tan bien nuestras andanzas y nuestras búsquedas. A ella nos podemos acoger como Juan.
