Esta semana TENEMOS DERECHOS 

Celebramos el día de los derechos de la infancia durante esta semana. Durante esta semana trabajaremos lo importante que es jugar, aprender y crecer en un ambiente lleno de respeto y de amor. Cada uno de los niños son una luz con poder de cambiar el mundo. Cada uno de nosotros somos Celebramos el día de los derechos de la infancia durante esta semana. Durante esta semana trabajaremos lo importante que es jugar, aprender y crecer en un ambiente lleno de respeto y de amor. Cada uno de los niños son una luz con poder de cambiar el mundo. Cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles y como tal debemos comportarnos haciendo cosas únicas por los demás. 

Recursos

  • Manualidad: para hacer en clase y llevar a casa sobre los derechos de la infancia. 
  • Cuento

En una tranquila tarde de invierno dos niños jugaban en medio de un lago helado. Cuando, de repente, el hielo se quebró y uno de los dos niños cayó al agua. 

La corriente fría bajo la superficie era muy fuerte y fue inevitable que arrastrara al pequeño indefenso por debajo, atrapándolo bajo una gruesa capa de hielo

Mientras tanto, su amigo se encontraba lleno de miedo y gritó con todas sus fuerzas en busca de ayuda. Sin embargo, se encontraban solos en el lugar y sabía que debía confiar en sí mismo para rescatar a su compañero. 

Así que cogió una gran piedra que encontró cerca y comenzó a golpear con todas su energía el hielo para lograr abrir un agujero por el que pudiera salir el niño en aprietos. 

Y así lo hizo una y otra vez hasta lograr su cometido. Cuando pudo romper la fría superficie estiró su mano para rescatar a su amigo y así fue como logró salvarlo. 

En un par de minutos ya se encontraban de regreso en el pueblo y les contaron a sus padres lo que había acabado de suceder. Todos se encontraban muy sorprendidos y no podían creer lo que decían los niños. 

– El hielo del lago es muy grueso, es imposible que lo lograra. Dijo una persona. 

– ¿Cómo un niño indefenso puedo romper el hielo sin ayuda? Preguntó otra. 

En ese momento, un anciano se levantó y muy tranquilo dijo delante de todos: 

– Yo sí sé cómo este niño pudo rescatar a su amigo… 

Todos guardaron silencio y escucharon con atención la gran lección. 

– El pequeño logró salvar la vida de su amigo porque no había nadie para decirle que no podía hacerlo. Concluyó el sabio hombre. 

Hablamos de la libertad de expresión y del respeto hacia las opiniones de las demás personas. 

Compromiso semanal

Llevar la manualidad a casa y pegarla en un lugar visible. 

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