Motivación del mes: Somos testigos
Nos encontramos en el tiempo litúrgico de Pascua, un tiempo lleno de alegría y gozo que nos llena el corazón de esperanza y renovación. Esta alegría que experimentamos durante la Pascua no es algo que podamos guardar solo para nosotros mismos. Es tan abrumadora, tan llena de vida, que necesitamos compartirla con el mundo que nos rodea. Es como un regalo precioso que no podemos ocultar, una llama que arde dentro de nosotros y que anhelamos que otros también puedan sentir. Necesitamos irradiar esa luz a través de nuestras acciones, palabras y actitudes.
Oración
¡HA RESUCITADO!
Con el Señor, despertemos a la vida.
Con Jesús, levantemos nuestros cuerpos postrados.
Con Cristo, agradezcamos a Dios su poder y victoria.
Con el resucitado, gritemos que la muerte
ya no es muerte, que es un sueño que termina.
¡HA RESUCITADO!
Hoy, la noche, ya no es noche.
Todo queda prendado por la belleza
de Aquel que nos hace pasar de la tiniebla a la luz,
del absurdo a la respuesta,
de la mentira a la verdad,
de la humillación a la gloria,
de la tierra al cielo
de la esclavitud a la libertad
¡HA RESUCITADO!
¿No lo ves? ¿No lo ves? ¿No lo sientes?
¿No lo oyes? ¿Lo no vives?
¡Sí! ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!
Canción
Nico Cabrera – Vives (ft. Verónica Sanfilippo)
Reflexión
Hay cosas que no pueden callarse. Las cosas importantes son para compartirlas. Tenemos que trasmitir que el corazón de Jesús es tan grande que murió y resucitó por nosotros. El mismo Jesús había enviado a sus discípulos a continuar siendo voz de la Buena Noticia del Evangelio. Por eso también nosotros, como tantos hombres y mujeres de fe a lo largo de la historia, estamos llamados a comunicar este amor que Dios nos tiene.
¡¡Resurrección que se hace “misión” porque ahora es tarea de todos contagiarla y vivirla… Feliz Pascua!!
Imagen
Escuchad bien esta frase “¡Dichosos los que crean sin haber visto!”
¡Esos somos nosotros los que creemos, sin haber visto, en el testimonio de los Apóstoles, que le vieron y estuvieron con Jesús después de la Resurrección!

Lectura
Lectura del santo Evangelio según San Juan 20,1-9.
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo:
-Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo: pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.