Motivación

Los niños, niñas y adolescentes tienen mucho que decir, especialmente cuando se va a tomar una decisión que les afecta directamente. Por eso tienen todo el derecho a expresar libremente su opinión y ser escuchados. Este derecho sitúa a los niños y niñas como sujetos activos en la defensa de sus derechos (de acuerdo con su edad y desarrollo), ya no son solo beneficiarios de protección. Este derecho, además, se entiende como un derecho individual y colectivo. 

Recurso 1: Imagen. Artículo 13. Derecho a la libertad de expresión: Todos los niños y niñas tienen derecho a la libertad de expresión, a buscar, recibir y difundir información e ideas. Convención sobre los “Derechos del Niño”. 

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Recurso 2: Canción. “Intenta respetar” de Carlos Baute. 

Intenta Respetar – Carlos Baute – [Letra]  

Recurso 3: Vídeo: “Nadie nace para odiar”: combatir los discursos de odio a través de la educación. Los discursos de odio van en aumento. El odio y los prejuicios se infiltran en nuestra sociedad y nos afectan a todos y todas. La información y la desinformación nos inunda más que nunca. Pero nadie nace para odiar. El odio se aprende y se puede desaprender. La educación es la base. Es esencial aprender a pensar de forma crítica sobre lo que vemos y oímos, creamos y compartimos. Hay que proporcionar al alumnado conocimientos sobre los medios de comunicación y la información para desafiar a los que promueven el odio.  

Nadie nace para odiar: combatir los discursos de odio a través de la educación 

Oración

Quiero vivir la vida: 

que sepa gozar de todo, 

que no me venda a la falsa diversión, 

que busque la felicidad en mi interior. 

Quiero apostar por grandes ideales: 

que sepa que mi vida vale mucho, 

que no me venda a la mediocridad, 

que busque servir y amar. 

Quiero acertar en mis elecciones: 

que sepa distinguir el bien y el mal, 

que no me venda a ser como los demás, 

que busque lo que vale la pena. 

Quiero ser libre: 

que sepa esclavizarme por amor, 

que no me venda al capricho ni a la pasión, 

que busque la libertad interior en ti, Señor. 

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