Motivación
Acoger, aceptar, entender, comprender… teóricamente es fácil. Pero hoy en día vivimos enredados en discursos de odio, en prejuicios, en ideologías… La propuesta de Jesús es mirar al corazón y ponernos en la piel del otro, quizá solo así desde lo que somos en lo profundo, podremos encontrarnos y entendernos
Recursos: dinámicas, textos, oraciones, vídeos…
Recurso 01 – Lectura del santo Evangelio según san Juan:
“Jesús se dirigió al monte de los Olivos. Por la mañana volvió al templo. Todo el mundo acudía a él y, sentado, los instruía. Los letrados y fariseos le presentaron una mujer sorprendida en adulterio, la colocaron en el centro, y le dijeron: -Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés ordena que dichas mujeres sean apedreadas; tú, ¿qué dices?–decían esto para ponerlo a prueba, y tener de qué acusarlo. Jesús se agachó y con el dedo se puso a escribir en el suelo. Como insistían en sus preguntas, se incorporó y les dijo: -Quien de vosotros esté sin pecado tire la primera piedra. De nuevo se agachó y seguía escribiendo en el suelo. Los oyentes se fueron retirando uno a uno, empezando por los más ancianos hasta el último. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí de pie en el centro. Jesús se incorporó y le dijo: -Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado? Ella contestó: -Nadie, señor. Jesús le dijo: -Tampoco yo te condeno. Ve y en adelante no peques más.”
Reflexión sobre el evangelio: Es muy fácil juzgar la vida de los demás, y quejarnos cuando la nuestra es juzgada. Jesús nos invita a mirar lo profundo de la persona: lo que ES, por encima de lo que HACE. Esta es una clave importante: poniéndonos en la piel de otro, en su sentir, en su realidad, en sus condicionantes… podremos vivir desde la empatía, y no desde el juicio o el odio.
Recurso 02 – Video – “Piedra sobre piedra”
Recurso 02 – Video – FAD #nomorehaters
Recurso 04 – Dedícate un tiempo…
¿Qué significan para ti las siguientes palabras? Perdonar, construir, acercarme a…, invitar, animar, escuchar, comenzar, reconocer que…
Recurso 05 – Oración – “La doble medida”
Señor, disculpa mis flaquezas,
mis caídas y silencios.
Dame otra oportunidad.
Olvida mis negaciones,
mi tibieza, mis eternas contradicciones.
Ábreme otra vez la puerta,
acógeme en tu casa
y en tu abrazo.
Tú, que sabes cómo soy.
Perdona tú, hijo,
a quien te hirió con sus flaquezas,
sus caídas y silencios…
a quien no estuvo a la altura,
a quien no supo quererte bien…
Pero ¿por qué?
¿para que me vuelva a herir,
me falle de nuevo,
o me deje en la estacada?
¿Cómo olvidar la decepción,
las medianías,
las perpetuas frustraciones?
¿Por qué mantener la puerta abierta,
mi casa dispuesta y el brazo tendido?
He ahí el dilema, constante y humano.
La doble medida. La piedad suplicada para uno mismo
y negada al otro. El amor acogido con gratitud,
pero entregado con cuentagotas.
La claridad ante la necesidad propia,
que se vuelve ceguera ante lo ajeno.
Aprended de mí,
que soy Dios de misericordia.