“Bajo el manto de nuestra madre María, encontramos consuelo y protección como un faro de esperanza que guía nuestras vidas”.
Motivación
Mayo es un mes lleno de flores, de luz y de color. Es un mes que nos invita a renovar nuestra vida, a dejar atrás lo que nos pesa y a abrazar lo que nos hace crecer. Es un mes que nos recuerda que Dios nos ama con un amor incondicional, que nos ha creado a su imagen y semejanza, y que nos ha dado el don más precioso: la vida.
Recurso 1 – Canción:
“Te voy a decir una cosa” de Amaia Montero
Te Voy A Decir Una Cosa-Amaia Montero Con Letra – YouTube
Recurso 2 – Dinámicas:
- A cada alumno se les entregan una post-it y escriben que les trasmite a ellos la Virgen María
- Un alumno elegido al azar con esta ruleta aleatoria tendrá que decir que siente cuando está con su madre
- En este mes de mayo y en el día de la madre, te invito a que le digas a tu madre cuánto la quieres, cuánto la admiras, cuánto la necesitas. A que le des un abrazo, un beso, un regalo, una sorpresa. A que le pidas perdón por tus faltas, a que le ofrezcas tu ayuda, a que le dediques tu tiempo, a que le compartas tu alegría. A que le ores por su salud, por su paz, por su felicidad.
Recurso 3 – Evangelio:
Jesús perdido en el Templo (Lc 2, 41-50)
Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Y cuando tuvo doce años, subieron a la fiesta como era su costumbre. Pasados aquellos días, al regresar, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtieran. Pensando que iba en la caravana, anduvieron una jornada buscándolo entre sus parientes y conocidos; pero, al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca. Al cabo de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían estaban asombrados de su sabiduría y de sus respuestas. Al verlo se maravillaron y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira cómo tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando”. Y él les dijo: “¿Por qué me buscabais? ¿no sabíais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?” Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.
Relectura: El evangelio relata la pérdida temporal de Jesús en el templo cuando tenía doce años, durante la peregrinación a Jerusalén de María y José, sus padres. Después de una búsqueda angustiosa, lo encontraron en medio de una discusión con los maestros del templo.
La Biblia no detalla los sentimientos de María en ese momento, pero nos hacemos una idea del dolor, la preocupación y la angustia que experimentó hasta que volvió a reunirse con Jesús. La inquietud inicial surgió del temor de perder a su hijo y el alivio llegó al confirmar que estaba bien.
Este es un ejemplo de momentos dolorosos y preocupaciones que viven las madres por la protección y bienestar de sus hijos. La Virgen María también sufrió mucho por su hijo.