7 de septiembre

“Cada septiembre, Dios nos regala un nuevo comienzo: una mochila vacía que podemos llenar de sueños, sonrisas y ganas de crecer.”

Recurso 1

Jesús,
pon en mi corazón amor para ayudar,
paciencia para escuchar
y alegría para compartir.
Que nuestra clase sea luz para los demás.
Amén.

Recurso 2

La mochila de los sueños:

Esta es nuestra mochila del curso. Está vacía, pero Dios quiere que la llenemos con cosas bonitas.

Se van sacando los objetos y explicando:

  • El corazón → “Para querer mucho a los demás.”
  • El lápiz → “Para aprender cosas nuevas.”
  • La cruz → “Para recordar que Jesús camina con nosotros.”
  • La goma → “Para perdonar y volver a empezar.”

“Jesús, ayúdame a llenar mi mochila con amor, alegría y ganas de aprender. Qué nunca falte tu compañía. Amén.”

Recurso 3

TODAS y TODOS juntos, nos animamos a leer el siguiente cuento. También lo puede leer el profesor/a:

En un pequeño pueblo vivía un pastor llamado Samuel. Cada mañana, iba al campo con su rebaño de ovejas. Las cuidaba asegurándose de que tuvieran agua fresca, pasto verde y un lugar seguro para descansar. Samuel conocía a cada oveja por su nombre, y ellas lo seguían con confianza. Una tarde, Samuel notó que faltaba una oveja. Era Blanca, la más pequeña del rebaño y la más traviesa.

Había salido corriendo al bosque y no encontraba el camino de regreso. Samuel dejó al resto de las ovejas y, sin dudarlo, tomó su bastón y salió en busca de Blanca. Caminó entre los árboles, cruzó un río y subió colinas, llamándola: ‘¡Blanca! ¡Blanca! ¿Dónde estás?’. Aunque estaba cansado y la noche comenzaba a caer, sabía que Blanca lo necesitaba.

Finalmente, Samuel escuchó un débil ‘beee’ entre los arbustos. Corrió hacia el sonido y encontró a Blanca atrapada entre unas ramas. Con cuidado, la liberó y la cargó sobre sus hombros. Cuando Samuel regresó al pueblo, sus vecinos le preguntaron por qué había arriesgado tanto por una sola oveja. Él dijo: ‘Cada oveja es importante para mí. Si una se pierde, haré lo que sea necesario para traerla de vuelta’.

Esa noche, Samuel pensó en cómo el amor de Dios era como el amor de un buen pastor. ‘Dios nunca nos abandona, si nos alejamos o nos perdemos, Él siempre nos busca con paciencia y nos lleva de vuelta a su amor’. Y así, Blanca aprendió a confiar en Samuel, y los niños del pueblo aprendieron que, al igual que un pastor cuida a sus ovejas, Dios siempre nos cuida con amor infinito.

Recurso 4

Jesús es amigo

  • Pedir que se sienten cómodos y cierren los ojos.
  • Decir con voz suave: “Imagina que Jesús viene y te da un abrazo muy grande. Te dice: ‘Estoy contigo siempre’. ¿Qué le dirías tú?”
  • Dar unos segundos de silencio para que piensen.
  • Terminar juntos diciendo: “Gracias, Jesús, por quererme tanto. Quiero que estés conmigo cada día.”

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